Tras su conversion de María Magadalena, Venonés llevó a cabo este lienzo magnífico para cierto noble de la ciudad. Algunos autores datan la obra entre los años 1550 y 1555. La obra hacia 1648 formaba ya parte de las colecciones reales del Duque de Buckingham y finalmente acabó en Viena, pudiendo hoy ser admirada en su Museo de Historia del Arte. Se trata de una obra de gran formato, nada menos que 173 x 365 cms.
_Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 8 Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a este ha escogido Jehová. 9 Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a este ha elegido Jehová. 10 E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a estos. 11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque este es. 13 Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David _
y el benjamín David dejó las ovejas, una de sus pieles de una de ellas la pone Paolo sobre un pedestal, y acudió un tanto atónito a la llamada de Isaí, que era la llamada de Jehová. Siete hermanos cuenta la Biblia que tuvo el futuro Rey de Israel, y casi con seguridad todos ellos estan presentes en este escenario tan hermosamente concurrido. El Veronés es maestro en el arte de acumular personajes, todos ellos inmersos en un acontecimiento central pero al mismo tiempo desligados gracias a su propia personalidad que el pintor establece a través de sus atuendos, su postura, su mirada, el color y la iluminación
Así, tres niños aparecen en la obra, el mayor , al lado de David, dirige su mirada al espectador y señala al ungido, mientras a la derecha de la estancia sitúa otro embobado por la presencia de una cabra, y otro más pequeño esta en volandas de su madre.
Cada cual hace su papel en la obra y se mueve libremente por ella pero,....sin amenazar en ningún momento la apretada cohesión del grupo, luminoso y dorado.
Las dos aperturas de ambos lados por las que penetra la luz, dejando ver el paisaje circundante, abren paso al aire que fluye a traves de toda la escena dulcificándola y quitándola cualquier asomo de dramatismo; basta que tapeis con vuestras manos estas para percibir inmediatamente el cambio de ambiente y situación. Maravilloso recurso en un joven de tan solo ventidos años.