Para mi, una de las joyas del Prado al que en mis visitas no dudo nunca en dedicarle unos minutos y en el que siempre descubro brillantes detalles, sea en los caracteres, en la maravillosa disposición y movimiento de los mismos ó , en la riqueza, color y suntuosidad de los atuendos.
Según el Evangelio, los padres de Jesús, José y María, ya de vuelta a su tierra de Nazaret, se alarmaron al comprobar que su hijo, todavía muy joven, no se encontraba en ninguno de los grupos de conocidos y hubieron de regresar a Jerusalén en su busca. Imaginamos su ansiedad y preocupación, pero al fín lo encontraron entre los doctores del templo en una aptitud de superioridad que el Veronesse subraya situándolo por encima de todos ellos en el centro de la escena.
Al parecer, hay indicios de que esta obra se encontraba en Padua en 1548, pero unos años despues, en 1686, ya decoraba el famoso Salón de los Espejos de el antiguo Alcázar de Madrid, por lo que se aventura que quizá lo adquiriera Velázques para la corona española durante su estancia en Italia entre los años 1649 y 1651. Sea como fuere, la pintura sobrevivió al gran incendio del Alcázar en la Nochebuena de 1734, así como gran parte de las obras que albergaba.
Es curioso el hecho de que esta obra pudo noy día no estar entre las del Prado ya que fué ofrecida como regalo de boda a Cosme III de Médici por Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II de España, y sustituída por otra del mismo tema de Luca Giordiano, pero Carlos II se opuso.
Mirar la obra de Luca y elegir entre las dos cual es la mejor. Son totalmente diferentes pero cada cual tiene sus gustos.......
Se ha restaurado en dos ocasiones, 1999 y 2025. Hoy, tras esta Exposición, vuelve a ser admirada en la gran galería central del Museo del Prado.
Sobre un libro medio abierto que soporta uno de los personajes sentados, figura escrito 1548 ("MDXLVIII"), que podria interpretarse como si Veronese indicase este año como el de la realización de la obra; sin embargo la mayoría de los estudiosos ven esta fecha como poco probable dada su calidad y madurez, valores que nuestro pintor probablemente no habría alcanzado todavía.
Además en la obra aparecen elementos arquitectónicos casi con seguridad tomados del mismo Palladio, quién con seguridad bebió para llevar a cabo sus diseños de la famosa obra se Vitrubio de Architectura, conocido actualmente como los diez libros de Arquitectura, exhaustivo tratado sobre arquitectura clásica; muchos de estos elementos recuerdan los que aparecen en la edición que no apareció hasta 1556. Poe ello es prudente datarla alrededor de esta fecha.
Veronesse ha querido, tomando un punto de vista algo bajo, subrayar la monumentalidad de la escena y al mismo tiempo la autoridad doctrinal del joven Jesús sobre sus interlocutores. Un jovencito imberbe frente a lo más selecto de la comunidad religiosa judía, afanosa sobre sus libros en la búsqueda de citas con las que corresponder a la precoz elocuencia y sabiduría de ese misterioso niño, quién, por otra parte, en ningun momento, al menos nada dicen los Evangelios, hace mención de nada relacionado con la Divinidad.
Aún mayor es el asombro de sus tambien jóvenes padres que podemos ver en el umbral de entrada del templo al fondo.



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