domingo, 31 de enero de 2021

federico godoy castro - la toilette -1899

 

 Escena como véis cotidiana, llena de encanto y luminosidad, a mi entender de lo más normal en cualquier familia de aquellos años de finales del XIX y también , porqué no, de nuestros días. No encuentro en ella ninguna intención de denuncia por parte del pintor hacia las condiciones de vida de la mujer de la época, quizá tal vez esté queriendo resaltar su encomiable papel en el hogar como encargada de las tareas y del cuidado de los hijos, pero, como en éste caso, sin descuidar su propia imagen femenina, magnífico contrapunto que lo hace todavía más encantador.

Federico Godoy Castro, oriundo de Cádiz, apoda éste lienzo de 1899 con la expresión, tomada del idioma francés muy de moda en estos años, la toilette, enunciado nada original como lo demuestra el gran número de obras así denominadas en éste siglo y especialmente en la pintura que se estaba realizando al otro lado de los Pirineos. Basta ver unas cuantos cuadros de éste título debidos a Bonnard, a  Degas, a Toulouse Lautrec y, remontándonos algunos años, a Corot.

Por supuesto ninguno de ellos tiene nada que ver en su estilo ni en su tendencia artística con el que aquí presentamos del pintor gaditano, obra dentro del costumbrismo muy en boga que Godoy Castro cultivó a lo largo de su carrera. Pero en ésta obra como en otras muchas, véase por ejemplo La balancoire del año 1900, el tratamiento del color, su brillantez, la total ausencia de tonos oscuros y fríos y, sobre todo, la desbordante invasión de luz le acercan a pintores como Joaquín Mir ó Joaquín Sorolla, pintores con los que cultivó verdadera amistad y a quienes visitó en sus talleres. Especialmente del segundo se dice que le abrió las puertas de su estudio de Madrid, algo muy poco frecuente dada la proverbial introversión del maestro valenciano.

Más adelante tendremos ocasión de detenernos algo más en la biografía de Federico Godoy al comentar otro de sus cuadros aquí exhibidos.  

 


 

sábado, 23 de enero de 2021

salvador viniegra - el primer beso - 1891

 

 

Aparte del verdadero propósito de ésta exposición, Invitadas, en la que se pretende evocar la condición de clara sumisión de la mujer todavía en pleno siglo XIX y el respaldo oficial y de la sociedad a las obras de arte que así la reflejaban, también es una magnífica ocasión de conocer a una larguísima serie de artistas, casi todos españoles, que, aunque inmersos la mayoría en el historicismo imperante, derivaron en su carrera hacia temas de marcado carácter popular y social. Muchos de sus nombres no son posiblemente familiares para la mayoría de los neófitos, entre los que por supuesto me encuentro, pero al adentrarnos en el conocimiento de sus creaciones descubrimos pintores y escultores de primera fila. Os recomiendo que echeis un vistazo a sus obras; os aseguro que, como a mí, os sorprenderá.  

Uno de los más destacados es Salvador Viniegra y Lasso de la Vega, gaditano nacido en 1862 y que a sus 29 años llevó a cabo la obra que estamos viendo durante una de sus estancias en Roma como pensionado de la Escuela española de Bellas Artes. Unos años antes, con 25, ya había sido galardonado con Primera Medalla en la Exposición Nacional por su Bendición del Campo en 1800, lienzo de enormes proporciones, 345 x 596 cm, espectacular no solo por el tamaño sino por la abigarrada agrupación y magnífica ejecución de sus caractéres. 

El primer hombre, caído en desgracia, a diferencia del primero de los creados, de postura y constitución similar pero inocente e inmaculado, sujeta la serpiente ya inútilmente mientras su compañera trata de consolarle con un beso que Viniegra reputa como el primero de todos. Aquí la mujer actúa como ha venido haciendo desde éste momento primigenio de los tiempos en su papel de apoyo y consuelo, de entrega y amor pero, quizás en el contexto de la Exposición, debiéramos devaluarlo hacia una simple expresión de remordimiento y culpabilidad: la mujer como la autora de la caída de la Humanidad, como la principal responsable de la imperfecta racionalidad de su pensamiento y conducta.

Sea como fuere y volviendo a los valores del cuadro en sí, todos estaremos de acuerdo en que se trata de una obra de una belleza exquisita, empezando por el cuerpo magníficamente estudiado de Adán, academia pura, siguiendo por el enclave paradisíaco en el que lo sitúa y acabando finalmente con la abundante cabellera rojo oscura de Eva que se derrama sobre la piel curtida de su ya amada y definitiva pareja mortal. 

El beso, siempre presente en todas las manifestaciones humanas, reales y ficticias: novela, poesía, escultura, pintura, cine..........Os traigo unas cuantas obras, casi todas ellas harto conocidas :

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Satán contemplando a Adán y Eva - William Blake

el Beso - Gustav Klimt

el Beso. episodio de juventud - Francesco Hayez -1859 

el Beso - Pablo Picasso - 1969

El primer beso - William Adolphe Bouguereau - 1890  

los amantes - René Magritte - 1928 

El beso II - Roy Lichtenstein - 1963

en la cama el beso - Henri de Toulouse Lautrec - 1893

el beso de la esfinge - Franz von Stuck - 1895

el beso robado - Jean Honoré Fragonard - 1788

 

 

 

 

 

 

 


martes, 12 de enero de 2021

antonio maria fabres - la esclava -1886

 

 El año 1893 se fundó en Francia la Sociedad de pintores Orientalistas, siendo el pintor Jean- León Gerome su presidente de honor. Ya desde muchos años atrás, pintores como Eugéne Delacroix ó Jean Auguste Ingres se habían sentido atraídos y seducidos por la magia exótica de los escenarios y los tipos originarios de países desconocidos, lejanos, y esencialmente diferentes a lo que se podía ver en nuestra avanzada civilización occidental. 

El fenómeno fué a más a lo largo de todo el siglo XIX, constantemente alimentado por  nuevos hallazgos, unas veces debidos a viajes y conquistas, Napoleón y su ejército en Egipto, otras gracias a traducciones literarias de renombre como la del Kamasutra en 1883 ó la memorable de las Mil y una noches en 1885. Sea como fuere, la hasta cierto punto rancia sociedad europea de la época encontró en éste mundo nuevo que se le presentaba un divertimento, una expansión que la sacaba de su propia rutina y la descubría un paraíso lleno de luz, color, sensualidad y rareza. De ahí la rápida aceptación por parte del público de la consecuente obra artística y literaria derivada. Los Salones de Exposiciones se llenaron de bellas odaliscas, ricos sultanes, palacios suntuosos, desiertos y palmerales, encantadores de serpientes, y también esclavos en plena subasta. 

Muchos fueron los pintores que en éstos años presentaron obras sobre el tema de la esclavitud, casi siempre llevando la acción a escenarios árabes del norte de Africa ó de Asia oriental, recreándose en paisajes, interiores opulentos, íntimos jardines, maravillosas decoraciones, profusión de elementos arquitectónicos, exóticas y coloridas vestimentas, y aprovechando al mismo tiempo el argumento para ofrecernos bellísimos desnudos de ambos sexos. A continuación os traigo algunos ejemplos, entre los cuales hay uno, el mercado de esclavas de Gerome, en último lugar, que llama poderosamente la atención por la sublime belleza del cuerpo de la esclava a la que vemos de espalda y desnuda; el color de su piel y la delicadeza de líneas no tienen igual.

Jean-Leon Gerome repitió éste motivo en innumerables obras, situándolas en lugares y épocas muy distanciados, pero siempre ensalzando en todas ellas la belleza de la mujer en esas esclavas hermosas, relajadas e ideales.

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Otto Pilny - mercado de esclavos

Fabio Fabbi -  la venta de la esclava blanca   

Horace Vernet -  el mercado de esclavos - 1836

Jean-Leon Gerome - slave market - 1866 

Jean-Leon Gerome - el mercado de esclavas 

 

Naturalmente el arista entusiasta de éstos temas trataba de ofrecer a los ávidos ojos del observador occidental escenas y ambientes casi siempre excesivamente recargados de exotismo y riqueza colorística, siempre lejos de la realidad. Pero ésto es precisamente lo que se buscaba y gracias a ello podemos contar hoy día en nuestros museos con bellísimas obras que marcan toda una época artística.

Antonio María Fabres, nacido en Barcelona y que llegó a ser en 1904, a petición del propio presidente, Porfidio Díaz, inspector general de Bellas Arte de Méjico, es, junto con Mariano Fortuny, uno de nuestros grandes pintores que más trató en sus obras el tema orientalista al que nos estamos refiriendo. Del segundo traigo como ejemplo la Odalisca de 1861, pintada en Roma y que actualmente podeis admirar en el Museo de Arte de Cataluña de Barcelona.

Por su parte Fabres, gran acuarelista en sus primeros momentos, nos ofrece, en su famosa esclava de 1886 que estamos viendo, el contrapunto a la serie de desnudos tan habitual en otros pintores, ya que, en efecto, en ella, como en la mayoría de sus obras, la mujer aparece vestida, y vestida con ropas bellísimas ejecutadas con una excelente técnica pictórica de la que siempre fué poseedor durante toda su carrera artística. Indudablemente Fabres es , para mí, uno de nuestros mejores pintores de estos años de finales de siglo.

La obra encaja perfectamente dentro del contexto de ésta exposición, la mujer siempre objeto de deseo y trueque por parte del elemento masculino, condición ésta tan antigua como el mundo, hasta llegar a su subasta perfectamente formalizada en mercados y ferias. El cartel superior dice: “Rosa de 18 años en venta por 800 monedas”, y la jóven, sujeta con grilletes, muestra uno de sus senos a los compradores y el pintor la pone un gesto incitante y sensual en su boca semiabierta. Años después de su ejecución fué adquirida por el rey Alfonso XIII.

   

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jueves, 7 de enero de 2021

pedro saenz - crisalida -1897

 

 

 Pedro Saenz y Sáenz nació en Málaga el año 1864 dentro de una familia acomodada de la burguesía floreciente que se desarrolaba en ésta y otras ciudades españolas favorecidas por el progreso de una época de grandes avances y transformaciones sociales y económicas, en la que el eclecticismo reinante, recibido con entusiasmo por las clases pudientes, dominaba todas las manifestaciones artísticas y al que el pintor se acogió desde el primer momento.

Sin embargo a mi parecer, en la obra de este artista aparecen otros tintes que le acercan al Modernismo, como se puede apreciar en su bellísima Stella Matutina de 1901 galardonada con medalla de primera clase en la exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid ó en Disfráz japonesa  y en muchos otros retratos, casi siempre femeninos, en los que los adornos floridos, los dibujos y estampados de los atavíos y el tono festivo del conjunto muestran su inclinación hacia este nuevo movimiento.

Pero definitivamente, en esencia, Pedro Sáenz es el pintor de la mujer, ó, quizá mejor, de la belleza y el encanto de la mujer, intentando en sus obras transmitir el embrujo y fascinación que le provocan. Para ello recurre al desnudo femenino cuantas veces lo necesita sin ningún tipo de prejuicios, aspecto éste poco empleado en la pintura española de la época, aunque muy desarrollado entonces en muchos pintores foráneos como Bouguereau (el Nacimiento de Venus) ó  Charles Chaplin, no es el actor, (una jóven : estudio para  L’Amour vaincu). Extraido de la magnífica Tésis Doctoral de Tomás Galicia Gandulla titulada: Pedro Sáenz y Sáenz: Biografía y Obra. La visión de la mujer fín de siglo a través de su pintura, transcribo un comentario del propio pintor sobre este tema:

......a ellos soy gran aficionado.  (...)Aquí somos pocos los cultivadores del género. En cambio tiene usted que en el extranjero los pintores de más fama trabajan ya en él. En Francia Chaplin y Bouguereau, en los Estados Unidos Abbey y en Inglaterra, el sublime Alma -Tadea, hacen maravilas de esa clase de pintura....Pero allí cuentan con un público inteligente que les compran a buén precio las producciones y, al mismo tiempo, con verdadera riqueza de modelos a copiar.

-¿Con quién ha copiado usted el modelo de la Tumba? (*)

-Con la Salomé, cuando estaba más llena de carnes; ahora está delgada y no la uso de desnudo. Y es lástima, porque su cuerpo tiene todo el tono que Rubens daba a sus pinturas.

-¿Y otros?

-Trabajo también con Matilde, que es una madrileña llena de espíritu y que sostiene por mucho tiempo la sonrisa sin perder la expresión...y con la Encarna, que es de las más bonitas y bién formadas de hoy......  

(*) : la tumba del poeta, 1901

Ahora estamos viendo uno de sus desnudos, Crisálida, una obra qué, aun hoy, en el transcurso de ésta Exposición, ha suscitado entre el público más de un rechazo, al ver a una niña en el despertar de su sexualidad propio de la temprana adolescencia posando desnuda entre sus juguetes infantiles. Su bello rostro, aún infantil está, comprobarlo, ¡maquillado¡, y el cabello suelto y demasiado exhibido, impropio de su edad, lo que demuestra la intención del pintor: ¿"niñas-mujer"ya predestinadas por necesidad a una futura forma de vida dudosa ?. ó quizás estoy exagerando el tono?.

Otra vez, en el cuadro titulado el aseo, Sáenz vuelve a ofrecernos otra niña, ahora modelo, lavándose los pies frente a la estufa que caldea como puede el frío estudio del pintor; aquí su actitud es más natural e inocente a pesar del precioso moño con el que se ha recogido el pelo que la añade algunos años más.  Finalmente, junto a Crisálida, ambos cuadros cubriendo una de las paredes de la sala, se ha expuesto Inocencia, pintado dos años después, cuadro casi gemelo de éste, en el que nuestra modelo posa en actitud ya casi provocativa pero conservando aún la candidez e inocencia propias de su edad. 


sábado, 2 de enero de 2021

francisco maura - la casta susana - 1885

 

 

 Y la imágen que vemos en ésta obra no precisa presentación ni título. La habréis reconocido al instante. Está extraída de uno de los libros del Antiguo Testamento, el libro de Daniel, concretamente de su capítulo 13, que relata el intento de seducción de una jóven bella y virtuosa, Susana, por parte de dos ancianos qué, escondidos en sus jardines y arrebatados por el deseo, la sorprenden en toda su desnudez mientras se baña en la intimidad de uno de sus estanques.

La historia continúa con la negativa de la mujer pese a la insistencia de los pretendientes, y el recurso de la calumnia como amenaza si no se avenía a sus pretensiones : -diremos que estabas sola, pués habías despedido a tal fín a tus doncellas a la espera de la llegada de un jóven con el qué te hemos visto en plena acción amorosa-.

A los gritos de Susana acudieron criados y familiares y finalmente la joven fué llevada en presencia del pueblo para ser interpelada por la grave acusación que sobre ella mantenían con tenacidad los viejos. Y, es ahí donde aparece Daniel, muchacho de pocos años pero ya sabio e inteligente, qué, convencido de la integridad de la muchacha, puso a prueba a los perjuros: -bajo que clase de árbol estaba la pareja pecadora?-, fué la pregunta qué, por separado, hizo a cada uno. Estos se contradijeron, para uno fué una acacia y el otro nombró una encina, y Susana quedó limpia y ellos avergonzados y condenados por su iniquidad.  

Esta historia bíblica ha llenado el Arte de todas las épocas de obras y ha servido de escusa para mostrarnos la belleza del cuerpo de la mujer en todo su esplendor. Podéis encontrar cientos de ellas en la web pero he seleccionado, algunas muy conocidas:

-guercino - museo del Prado de Madrid    

-tintoretto - museo de Historia del Arte de Viena

-rubens - Real academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid 

-artemisia gentileschi - castillo Weissenstein , Pommersfelden (Alemania)

-reni guido - National Gallery de Londres

-pablo picasso

-paul serusier  

-gonzalo bilbao martinez 

-agustín ogando

No es por capricho sin embargo el que encontremos en ésta Exposición que estamos repasando una obra de un tema bíblico tan celebrado; más bién podemos decir que viene al pelo, permitirme la expresión, para volver a insistir en uno de los propósitos de la misma: la denuncia del siempre eterno sometimiento de la mujer a los deseos y mandatos del varón, aberración ésta que estaba en plena virulencia en los años que abarca el contenido de la muestra ofrecida en el Prado. Susana, como podría ser Conchita, Pilar, Mercedes ó Peggy, han tenido toda su vida que mantenerse bién alertas y recelosas ante las posibilidades, siempre presentes, en todos los ámbitos y circunstancias, de los abusos y gratuitas pretensiones del sexo contrario, erróneamente convencido de su superioridad y sus plenos poderes sobre la hembra.

 Y ésto es lo que la obra de Maura que vemos nos quiere mostrar una vez más, independientemente de la belleza y delicadeza que el artista ha sabido llevar al lienzo. 


  

miércoles, 30 de diciembre de 2020

luis garcia sampedro - perdonar nos manda dios - 1895

 

 

Perdonar nos manda Dios pero, como vemos, al padre, al cabeza de familia, con gesto autoritario y amenazante, ni se le pasa por la cabeza contemplar tal mandato divino, por el contrario descarga su ira e indignación sobre su propia hija, qué, en visita inesperada acaba de retornar a su hogar con el fruto de una relación del todo ilegítima. Los demás familiares sorprendidos contemplan atemorizados la situación sin atreverse a terciar en el problema planteado; solamente un cura se atreve con precaución a abogar por la muchacha, hablándole al padre mientras sujeta su brazo, armado con una de las sillas. En el suelo ha quedado el bolso de la jóven con todo su contenido desparramado.

La escena es conmovedora y con ella García Sampedro vuelve a incidir en la vulnerabilidad de la mujer frente a una sociedad dominada y dirigida por el otro sexo, siendo ésta una de sus consecuencias más frecuentes: la hija pródiga que vuelve arrepentida a los suyos trás haber sido abandonada sin más por el progenitor de su hija. Sin el indispensable perdón paterno la vida de ésta muchacha será en adelante un sin fín de penurias y desgracias que la habrán de llevar sin duda alguna a una decadencia progresiva hasta su final. Así era todavía la situación de la mujer en 1895, aún cuando ya empezaban a levantarse voces valientes y decididas qué, muy lentamente, habrían de elevarla, afortunadamente, a la posición que hoy vemos en el mundo actual.

Compárese nuestra obra con la de J.J.Joseph Tissot del año 1862 en la que se representa el regreso del Hijo Pródigo, tal y como relata la parábola del Evangelio cristiano, y en el que los papeles se invierten: el padre perdona y acoge clurosamente al hijo descarriado pero, como veis en este detalle de la pintura, su retorno no es del agrado de la concurrencia. Una interpretación curiosa. 

De García Sampedro, nacido en Barcelona, es un cuadro poco conocido y de grandes dimensiones titulado Alegoría de la Cultura española  qué pertenece a la colección de la Academia de Bellas  Artes de San Fernando y en el que en un entorno palaciego ha representado a gran cantidad de artistas y literatos españoles. Nuestro pintor dedicó gran parte de su obra a la ilustración y aquí os traigo uno de los carteles que llevó a cabo al gouache para anunciar la celebración de uno de los baile de máscaras que habitualmente  cada año se celebraban en el antiguo Círculo de Bellas Artes de Madrid.

 

 

 

 

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martes, 29 de diciembre de 2020

rafael de la torre y estefania - inclusero - 1901

 

 Otra situación dramática parecida a la del cuadro anterior se desarrolla en ésta escena de tren en la qué Rafael de la Torre, pintor granadino muy apegado a su gente y a su tierra, sitúa dos mujeres, la de más edad, provista de un cesto de alimentos da el pecho a un pequeño mientras la segunda mira la escena desde su rincón con rostro meditabundo. En apariencia es una escena costumbrista de lo más normal y muy en la línea del género que se imponía en estos años de primeros de siglo y que comenzaba a llenar,  aceptado y considerado, nuestras Exposiciones Nacionales. 

Sin embargo casi todos los estudiosos la vienen emparentando con una obra anterior, del año 1892, llevada a cabo por Sorolla y titulada !!otra Margarita!!, en la que en un vagón de tren similar, quizá algo mas lúgrube, aparece en primer plano una muchacha esposada y escoltada por dos guardias civiles con gesto apesumbrado y completo ademán de culpabilidad; el hecho de que el genial pintor valenciano haya titulado su obra de ésta manera, desentraña el sentido de la escena, ya que, como sabreis, en la primera parte del Fausto de Goethe, su amor, Margarita, ahoga a su hijo ilegítimo, y es condenada. Soroya toma ese nombre para la muchacha y la convierte en asesina de su propio hijo.

Rafael de la Torre puede en efecto haber hecho lo mismo en éste cuadro y presentar a la jóven abstraída en el terrible sentimiento de culpablidad que le reporta su crimen y que acrecienta la presencia de un bebé vivo y bién alimentado. 

Otros autores sin embargo ofrecen otra versión del significado de ésta obra, proponiendo que el propio título de !!inclusero!! aludiría a la nostalgia y tristeza de la chica al haber tenido que desprenderse de su propio hijo y darlo a la Inclusa por falta de medios, medios de los que sin duda dispone la otra mujer.

La obra recibió una tercera medalla en la Exposición Nacional de 1901. Del año 1895, y también tercera medalla en ese año, es su famoso luchar por la vida, en el que una modelo sentada y desnuda oculta su cara sollozante en gesto de arrepentimiento y aflicción, decepcionada de su trabajo, oficio que aún no estaba muy bién visto en la época.   

 

 

 

 

sábado, 26 de diciembre de 2020

antonio fillol - la bestia humana - 1897

 


De nuevo nos encontramos en el recorrido de esta Exposición con éste pintor valenciano, controvertido, pero resuelto con valentía y determinación a partir de un momento de su carrera a denunciar aquellos males que aquejaban a la sociedad de su tiempo. Fillol llevó a sus lienzos una y otra vez con gran realismo y demostrando una técnica envidiable algunos de los problemas más acuciantes de un período de nuestra historia en plena ebullición y transformación.

Unas veces abordando incidentes de carácter laboral como en su noche de San Benito del año 1903, ó la defensa de la barraca del año 1895, obra que exalta la pugna de los huertanos por sus derechos, otras mucho más crudas y realistas como la que tenemos aquí, la bestia humana, ó tan terribles, permitirme el adjetivo, como el sátiro, pintura a la que ya nos referimos en la entrada de éste mismo autor titulada la rebelde, lienzo pintado en 1906 y qué, al parecer, rechazado en la exposicion Nacional de ese mismo año por ser considerado inmoral, permaneció inédito, enrollado con sus dos por tres metros de envergadura, y olvidado hasta el 2015.

Sin recurrir a detalles ni actitudes violentas ó desagradables, presentando una escena casi cotidiana y amable, Fillol es capaz de exponer sin tapujos una situación sobrecogedora en la que cada persona y objeto va aclarándonos el hecho concreto que está acaeciendo:

 una escueta y desaliñada habitación, una silla donde un caballero ha tirado su sombrero, una mesita mínima pero suficiente para sostener un pequeño aperitivo sobre un simple papelón, todo incluído en el precio, un brasero destartalado y semiapagado, el suelo de baldosas sin barrer ni limpiar, un cliente con cara de circunstancias encendiendo un cigarro temiendo que se alargue la espera, la comadre ó patrona intermediaria en el negocio, ya madura pero gruesa y oronda, rogando y convenciendo con precaución a la protagonista de la escena, una joven, quizás casi una niña, obligada por necesidad a algo que en el momento crucial considera indecente y del todo ajeno a sus principios y a su formación moral. 

Una situación trágica que se repetiría una y otra vez en aquella sociedad un tanto desequilibrada económicamente, y en la que la mujer, sin derechos ni protección, fué asiduamente víctima de éste y otros muchos abusos. 





miércoles, 23 de diciembre de 2020

carlos verger fioretti - falenas - 1920

 

 No podía faltar en ésta Exposición algo tan antiguo y extendido en todas las sociedades como la prostitución de la mujer, degradación qué, durante el siglo XIX y comienzos del XX, con el desarrollo de de nuevas clases sociales, se potenció y diversificó de múltiples maneras, encontrandonos desde las más humildes mujeres que recurren a su amparo por extrema necesidad material, hasta las profesionales de lujo quienes, además de embellecer los pomposos locales de alterne con su belleza, sus joyas y el mejor vestuario que la nueva moda pone a sus pies, constituyen uno más de los caprichos y favores de las élites que los frecuentan.

En cualquier momento de la historia del mundo podemos encontrar alguna forma de arte ó ficción en el que aparezca reflejado éste tema, unas veces embellecido y justificado, otras deslucido y censurado, pero en la época que nos atañe fueron muchos los artistas y literatos, y de los mejores, que lo representaron en sus obras, haciendo de él un elemento público consentido, admitado y aplaudido en  todos los Salones de Exposición y casas señoriales.

A éste respecto permitirme que os recomiende la lectura, muy amena y detallada, de la manera en que se estaba desarrolando el fenómeno en el París desde finales del XIX hasta la llamada Belle Epoque de entreguerras. Se titula Esplendores de la prostitución, 1850 - 1910 y es una publicación del Museo d'Orsay. 

Para la obra que contemplamos Verger Fioretti ha escogido a una prostituta de las de gran clase a las que hemos aludido y la ha reservado, por supuesto, el sitio de honor en la composición y además nos dirige su intensa mirada directamente; observarla en éste detalle. No es ni mucho menos la mirada de una desgraciada, ni mucho menos de una desquiciada como he leído en algún comentario de la obra; es la de una mujer acomodada en un empleo lucrativo que la permite llevar una existencia libre de sinsabores y sobresaltos. En su misma mesa un afortunado de la vida la mira con gesto seguro y opulento. La sala como veis está repleta de "falenas" como ella, término que alude a cierta mariposa de la noche, que llenan el ambiente de alegría y sensualidad. La luz rojiza de dos velones encristalados aporta una nota de luz y color que enriquece enormemente la escena, así como la hermosa variedad de tonos blanco-azulados-rosados que se desparraman por todos los tejidos. Es una bellísima composición.

De Verger Fioretti es otra obra titulada Cafetín del muelle, similar a ésta pero mostrando un ambiente mucho más sórdido y vulgar, es decir, bajando el listón hasta una taberna común en cualquier ambiente portuario. En éste otro grabado, escena de café, lo sube de nuevo, mientras en su también grabado Boulevard de Montparnase, aparece la figura de la prostituta a la espera en una distinguida terraza del famoso barrio parisino. El pintor ganó la medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año 1915, siendo uno de los últimos pintores en realizar grabados de obras de otros artistas famosos.

Por último no quiero acabar esta entrada sin enseñaros este otro titulado Carmen, que recuerda en su postura a la mujer del cuadro que nos atañe, falenas, y ésta composición para un cartel, labor que desarrolló también con éxito a lo largo de su extensa carrera artística, titulado Barcelona ciudad de invierno.

 

 


 


sábado, 19 de diciembre de 2020

fernando alberti y barcelo - el enjambre o la verbena del prado - 1912

 

 Aquí Fernando Alberti nos presenta el cuadro por el que obtuvo segunda medalla en la Exposición Nacional del año 1912 celebrada en los Palacios del Retiro madrileño con asistencia del rey Alfonso XIII y por la que percibió 4000 pesetas. La obra lo merece sin duda alguna especialmente por su tonalidad viva y armónica y su expresividad.

Es una nota alegre y optimista que aparece sorpresivamente en el recorrido de la Exposición al encontrarse de pronto con un grupo de mujeres que se divierten desenfadadamente en una verbena con total libertad. Podría ser una fotografía, una instantánea, con todos los rostros mirando directamente al espectador, miradas felices y hasta retadoras, aparentemente mujeres liberadas. 

La figura principal, con un atuendo mucho más moderno que el del resto del pasaje del tiovivo, podría ser su propia mujer, con la que nunca se casó, y que asistía a las clases de pintura que Fernando impartía en una academia solo para mujeres.

Fernando Alberti y Barceló, aparte de su trabajo en  contínuas obras al óleo y acuarela y su frecuente concurrencia a certámenes y exposiciones, presentó obras en las Exposiciones Nacionales durante muchos años,  entró a formar parte del equipo de ilustradores el año 1894 de la ya popular revista Blanco y Negro en la que permaneció hasta 1932. Se conservan más de 300 obras suyas originales de este tipo empleando en ellas toda clase de técnicas, tinta, carbón, acuarela ctr. De ellas traigo dos, de vuelta del mercado y serranilla.

Aprovecho para pasaros esta página de facebook donde se reproducen un sinfín de dibujos e ilustraciones de la revista Blanco y Negro, en la que como vereis participaron multitud de pintores y dibujantes durante los años en que estuvo saliendo a la calle.

  

 https://www.facebook.com/museoabc/posts/2938813476167218/

 


viernes, 18 de diciembre de 2020

baldomero gili y roig - soberbia - 1908

 

Pintor, ilustrador y dibujante, Gili i Roig nacido en Lérida, cultivó el paisaje y el retrato con gran brillantez pero nunca se decantó por los movimientos artísticos en boga. Sin embargo algunas de sus obras pueden considerarse dentro del más puro costumbrismo mientras otras, en especial algunos de sus paisajes, serían claramente impresionistas. Considerado como un pintor de muchos vaivenes sin afirmarse nunca estrechamente en un punto determinado, llevó a cabo bellísimas obras, originales y muy variadas en su estilo y contenido.

 No se le puede nunca exigir a un artista que se decante en una dirección establecida; es mi parecer que la errónea convicción de que el artista debe evolucionar hasta llegar a su propio estilo personal que lo caracterice, como si alcanzase la cristalización final y definitiva, es una falacia del todo irreal qué ha anclado a muchos talentos, muchos de gran renombre, en una forma de hacer repetitiva, constante y sin evolución. Otros se han apoyado en una obra triunfal y reconocida para ¨repetirla¨, entiéndase el verbo, hasta el fín de sus días.    

Volviendo a nuestro pintor, digamos que resultó ser también un gran fotógrafo, que utilizó este arte para reflejar escenas de la vida corriente llenas de intención. Algunas aparecen en el blog Barcelodona, al que agradezco su aportación, y que os traigo aquí :

 https://barcelodona.blogspot.com/2020/01/fotografies-de-baldomer-gili-roig.html

 

En Soberbia se vale de un simple retrato, lleno de luz, color y sensibilidad, para expresar, con solo dos elementos, el pavo real exhibiendo orgullosamente su cola nupcial, y el semblante engreído del rostro de la dama, el defecto con el que nombra la obra, que él lo aplica exclusivamente al género femenino, pero que todos sabemos  que invariablemente afecta muy frecuentemente a ambos sexos.

No es la única obra de Gili i Roig donde se califique de ésta forma a la mujer. En un cuadro de grandes dimensiones titulado Abisme que podeis ver en el Museo de Arte Jaime Morera de Lérida, nos ofrece una alegoría de ninfas y sátiros en donde como figuras centrales una ninfa sonriente consiente a las apetencias del libidinoso personaje a cambio de las joyas que éste le ofrece; el mensaje no puede ser más claro y de nuevo lleva a la calificación negativa de la mujer a quién augura en las tres ninfas despeñadas en el foso en la parte inferior, un trágico final.  

 

 



jueves, 17 de diciembre de 2020

antonio fillol - la rebelde - 1914

 

 Según estudios modernos basados en análisis del ADN, el origen del pueblo gitano, término derivado de egiptano, al pensar errónemente durante mucho tiempo en raices egipcias, se sitúa en una zona entre Pakistán y la India, desde donde, forzados probablementes por conflictos armados e invasiones, se fueron desplazando hacia el oeste alcanzando Europa donde poco a poco se fueron asentando. De comienzos del siglo XV tenemos abundancia de datos que lo confirman.

Si inicialmente fueron en España bién recibidos y aceptados, pronto su rechazo a de la normativa impuesta y su forma de vida tendente a cierta inclinación a la no integración y dificultad de relación con sus vecinos, derivó en la aparición de leyes y disposiciones en su contra, muchas de ellas contradictorias, hasta llegar en 1749 a ser sin escrúpulos perseguidos en la llamada Gran Redada. La Constitución de 1812 sin embargo alivió la su situación al ser reconocidos plenamente como ciudadanos españoles con todos los derechos. Hoy día, trás algún retroceso producido durante el régimen franquista, su situación vuelve a ser estable.

Teresa San Román, nuestra eminente antropóloga, escribe a propósito de ellos:

los gitanos nunca cambiaron su cultura, su orden social, por decreto. Ha sido la evolución del mundo, el cambio de la propia España lo que les ha hecho modificar su vida. A pesar de las prohibiciones y limitaciones, han sido tratantes de ganado hasta que aparecieron en el campo el tractor y la emigración; han sido cesteros hasta que el plástico absorbió en gran parte el mercado; han sido nómadas hasta que tuvieron que refugiarse en la ciudad para poder subsistir. 

La imagen del campamento gitano, como el que aparece en el cuadro de Fillol que vemos, se asocia invariablemente en nuestra mente a esta etnia, y aunque hoy en día su sedentarismo ya casi no es tal, sus valores, sus principios y sus relaciones familiares a los que se aferran en busca de la permanencia de una orgullosa identidad como pueblo, siguen provocando en general un sentimiento, si no de rechazo, sí de recelo ó desconfianza.

La ley gitana aplicada dentro del grupo con severidad puede ser el asunto de fondo que se refleja en esta obra, donde la rebelde es rechazada y censurada por todos y cada uno de sus miembros probablemente por el incumplimiento de alguna de sus rígidas normas. Podría tratarse de la manifiesta discriminación, una vez más, que existe entre ambos géneros al obligar a la futura esposa a someterse a la prueba del pañuelo el día antes de su boda para probar su imprescincible virginidad.  

Antonio Fillol es uno de nuestros grandes exponentes del realismo social en la España de principios del siglo XX y se vale de su arte para denunciar muchas de las injusticias y atropellos qué, en la mayoría de los casos, se cometen contra la mujer; algunas de sus obras son sencillamente aterradoras como el sátiro de 1906 , donde una niña violada se somete a una rueda de reconocimiento policial, ó la que más tarde presentaremos, la bestia humana, de 1897.