viernes, 3 de febrero de 2017

pierre bonnard - en barca 1907


Una obra como veis dentro de los mismos parámetros que la anterior, el placer 1906-1910, mural para el comedor de Misia. Una escena idílica inmersa en un paisaje paradisíaco pleno de sensibilidad y belleza, un instante feliz y lánguido donde Bonnard una vez más representa a Marthe, esta vez con un pequeño perro en su regazo, difícil de apreciar, y dos niños. Otras personas, algunas casi etéreas siluetas, acompañan la escena y disfrutan relajadas del bello entorno.
Si nos vamos 15 años atrás y lo comparamos con Crepúsculo pintado en 1892 podreis observar el abandono de los colores planos, de la teatralidad de las estampas japonesas, de la carencia de profundidad y el uso cada vez más intenso del color y el paisaje convencional. Hemos incluido un detalle de la cabeza de Marthe para que aprecieis la riqueza de tonos que está ya empleando el pintor, el uso cada vez más pronunciado de tonos cálidos, amarillos, bermellones y naranjas alegres y optimistas, su aplicación en pinceladas pequeñas, sueltas y en muchos casos indefinidas y la carencia de contornos bién definidos.

Existen al menos dos obras más (1), (2), con Marthe en una barca, ambas también apacibles pero sin la atmósfera idílica de la que estamos viendo. 
Por otro lado la familiarización de Bonnard con la fotografía se refleja en el encuadre que hace de la barca, como si hubiese tomado la escena él mismo desde su parte delantera, cortándola e introduciéndonos en la misma, cosa que no es ni mucho menos infrecuente en sus obras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario