miércoles, 23 de diciembre de 2020

carlos verger fioretti - falenas - 1920

 

 No podía faltar en ésta Exposición algo tan antiguo y extendido en todas las sociedades como la prostitución de la mujer, degradación qué, durante el siglo XIX y comienzos del XX, con el desarrollo de de nuevas clases sociales, se potenció y diversificó de múltiples maneras, encontrandonos desde las más humildes mujeres que recurren a su amparo por extrema necesidad material, hasta las profesionales de lujo quienes, además de embellecer los pomposos locales de alterne con su belleza, sus joyas y el mejor vestuario que la nueva moda pone a sus pies, constituyen uno más de los caprichos y favores de las élites que los frecuentan.

En cualquier momento de la historia del mundo podemos encontrar alguna forma de arte ó ficción en el que aparezca reflejado éste tema, unas veces embellecido y justificado, otras deslucido y censurado, pero en la época que nos atañe fueron muchos los artistas y literatos, y de los mejores, que lo representaron en sus obras, haciendo de él un elemento público consentido, admitado y aplaudido en  todos los Salones de Exposición y casas señoriales.

A éste respecto permitirme que os recomiende la lectura, muy amena y detallada, de la manera en que se estaba desarrolando el fenómeno en el París desde finales del XIX hasta la llamada Belle Epoque de entreguerras. Se titula Esplendores de la prostitución, 1850 - 1910 y es una publicación del Museo d'Orsay. 

Para la obra que contemplamos Verger Fioretti ha escogido a una prostituta de las de gran clase a las que hemos aludido y la ha reservado, por supuesto, el sitio de honor en la composición y además nos dirige su intensa mirada directamente; observarla en éste detalle. No es ni mucho menos la mirada de una desgraciada, ni mucho menos de una desquiciada como he leído en algún comentario de la obra; es la de una mujer acomodada en un empleo lucrativo que la permite llevar una existencia libre de sinsabores y sobresaltos. En su misma mesa un afortunado de la vida la mira con gesto seguro y opulento. La sala como veis está repleta de "falenas" como ella, término que alude a cierta mariposa de la noche, que llenan el ambiente de alegría y sensualidad. La luz rojiza de dos velones encristalados aporta una nota de luz y color que enriquece enormemente la escena, así como la hermosa variedad de tonos blanco-azulados-rosados que se desparraman por todos los tejidos. Es una bellísima composición.

De Verger Fioretti es otra obra titulada Cafetín del muelle, similar a ésta pero mostrando un ambiente mucho más sórdido y vulgar, es decir, bajando el listón hasta una taberna común en cualquier ambiente portuario. En éste otro grabado, escena de café, lo sube de nuevo, mientras en su también grabado Boulevard de Montparnase, aparece la figura de la prostituta a la espera en una distinguida terraza del famoso barrio parisino. El pintor ganó la medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año 1915, siendo uno de los últimos pintores en realizar grabados de obras de otros artistas famosos.

Por último no quiero acabar esta entrada sin enseñaros este otro titulado Carmen, que recuerda en su postura a la mujer del cuadro que nos atañe, falenas, y ésta composición para un cartel, labor que desarrolló también con éxito a lo largo de su extensa carrera artística, titulado Barcelona ciudad de invierno.

 

 


 


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