lunes, 16 de octubre de 2017

edvard munch - dos seres humanos 1899


El verano de 1888, año de aquella primera  exposición individual de Cristianía que le permitió residir en París con tres becas sucesivas, Munch se desplazó a la pequeña ciudad costera de Aasgaardstrand, en la salida del fiordo de Oslo, donde, casi consecutivamente, pasaría los veranos hasta qué,  cuando el bolsillo al fin se lo permitió, el año 1897, compró allí una pequeña casita que ya había alquilado en ocasiones anteriores. La villa, desde hacía mucho tiempo, había sido escogida por muchos artistas como lugar ideal para disfrutar de sus templados veranos y pintar. En estos momentos Munch  está  posiblemente en la fase mas productiva de su carrera artística y son innumerables los cuadros que hacen referencia de un modo u otro a este lugar.
Especialmente su hermosa playa, bañada por el sol septentrional en la que los majestuosos pinos se adentraban en la arena, atrajo de una forma especial a Munch quién extrajo de su visión los mínimos detalles esenciales para incluirles fundamentalmente en una sucesión de obras muy similares que fué realizando repetitivamente a lo largo de muchos años. Esta parquedad de elementos presente cada vez mas en toda su produccción artística, podemos comprenderla mejor tras leer lo que al respecto encontramos en uno de sus numerosos escritos:

"Yo pintaba las líneas y colores que afectaban a mi ojo interno, pintaba de memoria sin añadir nada, sin los detalles que ya no estaban ante mí. Este es el motivo de la simplicidad de los cuadros, su obvia vacuidad. Pintabaa las impresiones de mi infancia, los colores apagados de mi infancia, los colores apagados de un día olvidado"
(Edvard Munch)
 
He contado hasta diez versiones del cuadro que nos trae, Dos seres humanos, realizados con diferentes técnicas y siempre con el mismo escenario de la playa de Aasgaardstrand.  Algunas serían:

-la del MOMA del año 1899, xilografía

-la del Instituto de Arte de Chicago del año 1899, xilografía en un bloque cortado en tres secciones sobre papel japones color marfil.

-otra de la misma institución fechada en 1894, grabado a punta seca en cobre sobre papel

- otra en colección privada del año 1898-1900, óleo sobre lienzo

- la del Instituto de Arte de Mineapólis de 1896, grabado a punta seca y tinta marrón oscuro

en fín, seguiría trayendo versión tras versión. Los grabados de Munch abarcan un período de más de cincuenta años, desde 1894 hasta 1944. En Alemania entró a colaborar con Jugendstil,  "estlio joven ó estilo de la juventud", nombre que recibió todo el movimiento modernista de éste país,  y con su publicación periódica Pan ó Jugend; este movimiento apoyó el desarrollo de las artes de todo tipo y su aplicación a la producción industrial según los ideales que en estos años finales de siglo propugnaban John Ruskin y William Morris, dedicando al grabado en general una gran atención. En 1895 uno de los fundadores de éste movimiento, Julius Meier-Graefe, publicó un portafolio conteniendo 8 trabajos de Munch, punta-seca y grabados, y , entre ellos posiblemente estaba el que estamos viendo, dos seres humanos de 1899 que actualmente se encuentra en el Museo Munch de Oslo, ó quizá una de sus versiones. Pero, antes de seguir, permitidme que insista en la extraordinaria destreza y perfección que alcanzó el pintor desde sus grabados más tempranos, tanto con la punta seca, para series más cortas, como con el grabado en metal y madera e incluso la litografía. Para no extenderme en éste tema, os doy una referencia contenida en la página Ningyoprints que cataloga al artista noruego como uno de los  grandes  innovadores en este arte.


Para éste grabado en madera, xilografía, que vemos, Munch empleó una técnica novedosa consistente en dividir el bloque de madera en tres partes, simplemente cortándolas en la forma que le conviniera, en éste caso la figura del hombre y la línea de la costa ó borde del mar por un lado, una pieza, la mujer por otro, otra más y el mar la tercera, esto es tres bloques; después se tinta cada uno por separado con los colores deseados y se unen como un puzzle para prensar. Esto le permitía colorear a su gusto cada obra. Como veis un recurso excelente.

El tema puede ser la incomunicación, ó , tal vez el amor. Un hombre y una mujer, ella ensimismada mirando el mar, él con una postura de ligero acercamiento a ella, y ahí queda la cosa. Como en éste tipo de relación humana, puede ocurrir ó ,mejor, está ocurriendo entre ambos algo......espera, rechazo, amor.....La escena se desarrolla en una  playa pedregosa como la de Aasgaardstrand, de la que hemos hablado. No necesita más comentario.

edvard munch - madre e hija 1897


El año 1889 Munch lleva a cabo su primera exposición individual en Cristianía, y, si tres años antes su obra la niña enferma había sido duramente vituperada por la crítica, ahora sería aceptado y elogiado con entusiasmo por gran parte de los visitantes, hasta el punto de obtener una beca de viaje para estudiar en París. Allí estudió con el pintor académico Léon Bonnat, quién ,por cierto, se formó en la escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y vuelto a su país trás la muerte de su padre, consiguió una nueva renovación de la beca en 1890. Tras dos meses en un hospital de El Havre curándose de unas fiebres reumáticas, volvió a Cristianía consiguiendo una segunda renovación.Vuelto de nuevo ya en 1892, expuso por segunda vez en la capital noruega, ésta vez de nuevo con mucha controversia y rechazo, pero consiguió la atención de Adestel Normann, noruego presidente de la Asociación de Artistas de Berlín, quién le invitó a exponer allí: el resultado fué otro fracaso mayor aún, hasta tal punto que hubo de desmontar la muestra tras una sola semana de exhibición. Munch no se desanimó y alquiló una galería, puso como reclamo una gran bandera noruega en el exterior y expuso su obra de forma libre e independiente. La cosa no le fué del todo bién, y el año 1894 fué encontrado errante por las calles de Berlín sin haber comido en tres días y sin pensión por falta de pago. Contaba ya con 47 años de edad.

Evidentemente Munch no había triunfado, aún cuando no era un perfecto desconocido ni mucho menos. A pesar de tener muchos detractores tanto en Noruega como en Berlín, también era estimado por muchos de los suyos y  una parte de la Asociación Berlinesa  incluso llegó a desligarse de ésta como protesta, aún cuando ni uno solo de aquellos que trabajaban en la capital alemana salió en su defensa. La famosa Sezession berlinesa, bajo la tutela de Max Liebermann, nunca fué capaz de emitir comentario alguno que le revindicase, pero un pequeño grupo de artistas y escritores alemanes y noruegos lo acogieron en la pequeña taberna berlinesa "el Cochinillo negro" donde habitualmente se reunían. Todas las grandes figuras más pronto ó más tarde precisan de algún que otro empujón, y Berlín y parte de sus intelectuales se lo dieron a nuestro pintor quién, casi inmediatamente llevó las obras del "fracaso" para exhibirse en Colonia, Dusseldorf, y finalmente Berlín otra vez, donde comenzó a vender ya algunos cuadros. 
 Poco a poco va desprendiéndose de las maneras meramente naturalistas primero y a continuación de las impresionistas, tratando de llevar a sus lienzo las situaciones humanas mas hondas que reflejen los estados de ánimo que más comunmente se presentan en la vida: la soledad, el amor, la angustia.........Para ello, como vemos en la obra que tenemos, Madre e hija, comienza prescindiendo del detalle, véanse las manos, sus formas son escuetas pero correctas, fijaos en el aplomo de las figuras y el cuidado que pone en la autenticidad de las posturas, especialmente la de la madre; establece colores planos pero ricos en matices mediante una acumulación de pinceladas sueltas y desordenadas sin importarle demasiado la dirección de éstas que cruza y entrecruza a discrección pero con intención, pejem.: así consigue darle relieve y autenticidad al vestido de la madre. Finalmente se vale del propio paisaje, con su color, pincelada y luz, para reforzar lo que quiere que nos expresen ambas figuras. La figura de la hija esta mucho más llena de vida y seguridad, nos mira de frente con audacia, va de blanco brillante y su rostro queda enmarcado en el cielo azul oscuro del atardecer; la madre necesita estar sentada, vuelve su cabeza llena de pensamientos y recuerdos, su rostro esta arrugado y de color mucho mas pálido, en definitiva es una mujer triste rodeada del verde mate del crepúsculo. En la tarde que se desvanece no falta la luna llena, rotunda y casi espectral, que acentúa aún más la melancolía de la escena. El contraste entre lo que representan ambas figuras es evidente  y expresa el paso del tiempo por la vida, de la juventud a la decadencia, el ciclo vital de toda la naturaleza.        

martes, 20 de junio de 2017

edvard munch - atardecer 1888


Aunque esta obra es ya del año 1888, es preciso hablar de dos pintores noruegos que ciertamente tuvieron influencia sobre la manera de hacer del jóven Munch en sus primeros momentos. Se trata de  Christian Krohg y Frits Thaulow

El segundo de estos, Thaulow, es, para mi gusto, uno de los mejores pintores naturalistas europeos de la época. De la página Trianarts, traigo algunas de sus obras , en la que podeis admirar la belleza y sensibilidad con la que pinta el paisaje natural. Primo de Munch, dieciseis añor mayor que éste pero con el que mantenía una estrecha relación, recibió en Francia, tras su visita en 1874, la influencia de los impresonistas y especialmente de los llamados neo-impresionistas, no en vano era además cuñado de Gaugain. Vuelto a Noruega, ya un pintor reconocido y valorado, se ocupó desde el primer momento de su jóven primo, a quién tomó como alumno, hasta el punto de pagarle en 1885 un viaje a Amberes, donde estaba teniendo lugar su  Feria Mundial, y que le dió la oportunidad, junto a otros pintores noruegos, de exponer algunas de sus obras para a continuación visitar el París de las vanguardias y conocer de primera mano todo lo artísticamente novedoso que allí acontecía; en especial la pintura de Manet le impresionó.
Munch entró a formar parte de un grupo de pintores en torno a Thaulow, quién promovía la forma de pintar al aire libre, rompiendo con los cánones academicistas y acercándose más a la forma impresionista de ver la naturaleza

Christian Krohg, solo cinco años mayor que Munch, se formó artísticamente en Alemania, pero , invitado por su amigo Frits Thaulow a París el año 1881, quedó también subyugado por el trabajo de los impresionistas, en especial de Manet. El resultado fué un giro definitivo en su forma de hacer que le consagraría como uno de los más influyentes artístas noruegos de su generación.
En torno a él, y siguiendo los ideales de la escuela francesa de Barbizon, se formó una colonia de artistas escandinavos en la localidad de Skagen, al norte de la península de Jutlandia, a donde se desplazaban para pintar durante los veranos. traemos este cuadro titulado Hip-hip hurra en el que aparecen varios de los componentes de éste grupo en aptitud festiva. Como en Barbizon, aparte del gusto por la pintura al aire libre, estos pintores se declaraban en rebeldía frente a casi todo lo caduco y establecido que imperaba en la atmósfera cerrada y rígida del academicismo europeo. Aún cuando Munch no participó en estas estancias, mantenía esa misma aptitud de intolerancia y entró a formar parte de los llamados "bohemios de Cristianía", grupo dirigido por el escritor y filósofo de ideas anarquistas, amigo de Munch, Hans Jaeger, que colaboró con Christian Krohg en su periódico Los Impresionistas. De Munch conocemos éste retrato suyo, del año 1989, maravilloso por su espontaneidad, soltura y colorido y que podeis admirar en la Galería Nacional de Oslo. Naturalmente, Jaeger fué rechazado de plano por la cerrada sociedad burguesa de Cristianía y encarcelado tras la publicación de su obra, impregada del más puro anarquismo, Fra Kristiania-bohemen. Ejemplo ilustrativo de hasta donde llegaba su espíritu  es su obra del año 1893, Amor enfermo ó Siete amores, en la que de forma autobográfica nos describe los pormenores de un triángulo amoroso en el que sus tres componentes podrían ser, y esto se viene considerando una suposición, Christian Krohg, su esposa Oda Krohg, también pintora y perteneciente a "los bohemios", y él mismo.


"Sin el miedo ni la enfermedad mi vida sería un bote sin remos", escribió Munch en uno de sus diarios.
Tremenda confesión que es a la vez clave para entender la casi totalidad de su obra. La muerte prematura de su madre y de su hermana Sophie y el miedo y la ansiedad provocados por la intransigencia y la visión apocalíptica de la religión que, a golpes de martillo, inculcó su propio padre en su espíritu, provocó en las obras del joven pintor, casi desde el primer momento, un giro total desde el naturalismo-impresionismo hacia posturas mucho mas surrealistas-simbolistas. Esto es, Much comenzó a hacer hincapié de forma directa en la propia psicologia de sus personajes y a prescindir de detalles superfluos en todo lo demás.
Su primera obra maestra de 1886, la niña enferma es, así pues, el resultado de una de estas obsesiones: la enfermedad, y fué exhibido por primera vez en la exposición de Otoño en Cristianía provocando una reacción adversa en la crítica oficial y en la sociedad burguesa de la ciudad, no por su contenido, el tema de "niña enferma" era muy recurrido por muchos de los artístas del momento, no en vano la tuberculosis causaba en aquellos años estragos en vidas jóvenes, sino por su falta de seriedad en la pura técnica pictórica, más parecida a un simple esbozo, a un "garabateo".

En ese sentido, la obra que estamos viendo, aún siendo posterior, no habría sido criticada de éste modo, por presentar un carácter mucho más realista. Sin embargo, sí trata Munch de expresar su estado de ánimo a través de la mirada abstraída y melancólica de su hermana Laura, a quíen deja en solitario definitivamente trás eliminar otras personas que la acompañaban en la primera fase de su ejecución. Si la ampliais podreis comprobar la disposición de cada una de las pupilas de los ojos de la jóven, una normal y abstraída y la más lejana, desviada y loca: no es normal que Munch lo hiciera inadvertidamente, al contrario, ésta reflejando algún tipo de transtorno que los hechos confirmarían más adelante, ya que su hermana acabó en un psiquiátrico.

edvard munch - ensenada con bote y casa 1881


Edvard Munch nació el 12 de Diciembre del año 1863 en la granja de Engelhaugh, Loten, a unos 170 kms al norte del Oslo actual que por entonces tenía el nombre de Cristianía. Era el segundo de cinco hermanos. Su padre, Christian, de 46 años era médico militar y su madre, Laura, era exactamente 23 años más joven.
La granja en la que nace nuestro artista estaba asentada en un paisaje natural e idílico, pero no era de su propiedad, la familia había alquilado tres habitaciones de la misma, pequeñas y pobremente amuebladas, sin adornos ni comodidades y, para colmo, Laura padecía ya de tuberculosis.

 Los Munch habían sido una familia destacada en la historia de la nación. El abuelo de Edvard, padre de Christian, fué vicario eclesiástico eminente, y uno de sus hijos, Peter Andreas Munch, está considerado como el primero de los historiadores noruegos, reveindicando su nueva nación en los ocho volúmenes de La historia del pueblo Noruego. Sin embargo el talante general de toda esta gran familia estaba teñida de orgullo y lo peor, de cierta intansigencia intelectal. Esto influyó notablemente en el carácter y forma de ser de Christian, quién temblaba ante el más mínimo signo de cambio ó innovación amén de profesar una religiosidad rayana en el fanatismo más absoluto, y de rebote, en su hijo Edvard, quién hubo de soportar desde su infancia su sombra recelosa y autoritaria y su constante obsesión por la muerte, el Juicio, el Infierno y la Eternidad. Para colmo, Christian nunca pudo seguir la estela brillante de su clan, quedándose en "simple" médico, ocupación que en la Noruega de 1860 todavía era considerada materia de charlatán, curandero, o vendedor de ungüentos milagrosos, esto es, una profesión en la parte baja de la escala social.

A la edad de cinco años Edvard pierde a su madre comida por la tuberculosis y de nuevo a los 14 años, también debido a ésta enfermedad, a su queridísima hermana mayor, Sophie. El carácter agrio y fanático del padre se agrava ante estas desgracias. Tres años después de la muerte de Sophie le vemos a Edvard pintando paisajes desde su casa y por sus alrededores, aún cuando todavía no había decidido dedicarse por vida al arte, pués a la sazón estaba matriculado en la Escuela Técnica. Finalmente, por fín con el consentimiento paterno, abandona ésta e influído por algunos pintores del momento, la mayoría naturalistas y de los que hablaremos en la siguiente entrada, se dedica en cuerpo y alma a su pasión favorita. Para ello se construye su propio caballete de campo y pasa largas jornadas por todo el entorno de su hogar pintando al aire libre; ello le lleva también a entrar en contacto y hacer causa común, a pesar de su carácter más bién reservado, con la ola de "paisajistas" noruegos coetáneos.

El cuadro que nos trae, ensenada con casa y bote, pertenece a éstos años primeros y casi con seguridad muestra la orilla del lago Maridalsvannet, lago que suministra actualmente de agua y electricidad a la capital, Oslo, y también por entonces a la ya próspera Cristianía. De este mismo lugar se conservan apuntes y dibujos de su mano. La obra pertenece actualmente al Museo Thyssen de Madrid y podeis leer unos comentarios de la misma debidos a Arne Eggum en la página oficial de esta Institución

miguel villadrich vila - catalanes de almatret 1945


hermenegildo anglada camarasa - muchachas de burriana


ramon casas - la santera 1915-16


ignacio zuloaga - lucciane breval como carmen 1908


ignacio zuloaga - la familia del torero gitano 1903


joaquin sorolla - aldeanos leoneses