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viernes, 10 de junio de 2022

San Diego de Alcalá recibiendo limosna - annibale carracci - francesco albani


 

predicación de San Diego -annibale carracci - sixto badalocchio

por la delicadeza de las formas y la finura que se desprende de toda la composición, los principales estudiosos de la obra ven en ella la mano de Sixto Badalocchio, notable pintor y grabador parmesano que trabajó junto a Annibale Carraci muchos años en Roma y que es autor, junto a Giovanni Lanfranco, de la famosa serie de grabados que componen la Biblia de Rafael, realizados a partir de los freacos vaticanos de Rafael.
 

 

San Diego recibe el hábito franciscano -annibale carracci - francesco albani


 

atribuida casi unánimamente a Carraci, representa el momento en que San Diego se dispone a ser investido con el hábito franciscano, tras haber dejado a familia y amigos. El lugar parece ser un pequeño monasterio no lejos de Córdoba, San Francisco de Arrizafa, y el hábito que ha decidido llevar es el más humilde de la Orden, reservado a Menores, frailes legos que se ocupan de tareas comunes, sin acceso en ningún caso al coro.    

San Diego salva al muchacho dormido en el horno -annibale carracci - francesco albani


 

aparicion de San Diego a los peregrinos encima de su tumba -annibale carraci - giovanni lanfranco - 1604-5


 

el milagro de las rosas - annibale carracci -francesco albani - 1604-5

esta escena representa otro de los milagros más celebrados de la vida de San Diego, aquel que según se cuenta tuvo lugar encontrándose como cuidador de la portería, donde habitualmente acudían, tal como vemos, multitud de pobres y menesterosos en busca de algo que comer. El Santo debía excederse con frecuencia en su generosidad y descubierto en ésta ocasión por sus superiores, viendo lo abultado de sus mangas y hábitos por el pan que llevaba, abriose mostrando éste convertido milagrosamente en rosas. 

Otros pintores del siglo XVII, entre los que se encuentran Francisco de Zurbarán, del que se conocen tres cuadros del tema, José de Ribera ó Bartolomé Esteban Murillo, dieron testimonio en su obra de éste acontecimiento

 


 

viernes, 3 de junio de 2022

san pablo - annibale carraci /giovanni lanfranco


 asiduo colaborador de Annibale Carraci desde su llegada a Roma con poco más de veinte años, nos presenta en éste fresco que flanqueaba junto al San Pedro el gran cuadro del altar de la capilla, un San Pablo de inteligente mirada que parece apretar en su mano izquierda algunos de sus escritos ó epístolas.

Tras de muerte de Carraci, Lanfranco regresó a su ciuad natal, Parma, donde desarrolló una gran y magnífica carrera como decorador al fresco de numerosas iglesias. Pasó posteriormente a Nápoles y, trás doce años trabajando en ésta ciudad italiana, volvió a Roma donde murió.

De sus numerosa obras os traigo los maravillosos frescos que decoran la cúpula de la iglesia de  Sant´Andrea della Valle , una visita obligada si visitais la ciudad eterna. 




lunes, 23 de mayo de 2022

san pedro - annibale carracci / francesco albani


 esta pintura al fresco iba al lado derecho del frontal del altar, formando pareja con san Pablo a la izquierda, y entre ambos, presidiéndolo, san Diego de Alcalá presenta el hijo de Juan de Herrera a Jesús, cuadro al óleo de autor controvertido y que ,desde luego, no llega al nivel del resto de los frescos que decoraban la capilla.

San Pedro se atribuye por unanimidad a Albani, pintor boloñés, que colaboró, ya en Roma hacia 1600, en una de las más importantes obras de decoración, la del Palacio Farnese, a las órdenes de Carracci. Allí  ambos pintores con la ayuda de Agostino Carracci y Ludovico Carracci, hermano y primo de Annibale respectivamente, acometieron la tarea de pintar al fresco la gran bóveda de cañon del piso principal 

jueves, 5 de mayo de 2022

annibali carracci - asunción de la Virgen -1604


Para mí la mejor obra que se expone en ésta exposicion sobre los frescos de la Capilla Herrera. Es el auténtico Carraci, sin ninguna otra intervención. Solo por verla merece la pena la visita: su sencillez, la suavidad de sus líneas y de sus tonos y la armonía del conjunto destacan de forma indiscutible sobre el resto de los frescos expuestos, aún siendo muchos de ellos bellísimos.   

annibale carraci - francesco albani -la asunción de la Virgen - 1604


 

Esta exposición reune, por primera vez desde 1833, un conjunto de pintura mural de excepcional importancia y que puede considerarse el gran desconocido del catálogo de Annibale Carracci: los frescos que se conservan de la capilla de la familia de Juan Enríquez de Herrera en la iglesia de Santiago de los Españoles de Roma, que por entonces estaba situada en la Plaza Navona y que hoy ya no existe.La reciente restauración de los siete frescos conservados en el Prado y la colaboración del Museu Nacional d’Art de Catalunya y la Gallerie Nazionali di Arte Antica Palazzo Barberini de Roma han permitido el estudio, conocimiento y puesta en valor del conjunto.El extraordinario montaje de la exposición permitirá al visitante recorrer las diferentes alturas de la capilla y recrear su decoración.

En los primeros años del siglo XVII, Annibale Carracci (Bolonia, 1560 – Roma, 1609) se comprometió con Juan Enríquez de Herrera a pintar al fresco la capilla de su familia en la iglesia de Santiago de los Españoles de Roma. Carracci ideó todo el conjunto y llegó a ejecutar algunos frescos antes de que en 1605 sufriera una grave enfermedad que le apartó del proyecto, delegando la ejecución de las pinturas en Francesco Albani.

A pesar de que se trata del encargo más importante recibido por Carracci en el final de su carrera, estos frescos, que reproducen escenas de la vida de san Diego de Alcalá, franciscano andaluz fallecido en 1463, son prácticamente desconocidos en su conjunto para el gran público debido, entre otras circunstancias, a su dispersión.

El arranque de las pinturas de los muros de la capilla a causa del deterioro de la iglesia, provocó que, de los diecinueve fragmentos de pintura mural existentes, solo dieciséis llegaran a España (7 fragmentos se conservan en el Museo Nacional del Prado y 9 llegaron a la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi desde donde fueron depositados en el MNAC), y los tres restantes se depositaran en la iglesia romana de Santa María de Montserrat, donde no han podido ser localizados. Allí se trasladó también el cuadro del altar, donde hoy continúa.

El conjunto del Museo Nacional del Prado está formado por siete frescos. Los primeros son los cuatro trapecios que decoraban la bóveda de la capilla y que narran asuntos relativos a la vida del santo protagonista: San Diego recibe limosna, la Refacción milagrosa, San Diego salva al muchacho dormido en el horno y San Diego recibe el hábito franciscano. Además, el Prado posee tres de los óvalos que se situaban en las pechinas: San Lorenzo, San Francisco y Santiago el Mayor. Estas obras se exponen por primera vez después de su reciente restauración.La gran mayoría de éstas obras las presento en entradas sucesivas.

Esta que estamos viendo pertenece al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) de Barcelona qué también almacena en sus fondos la Predicación de san Diego, la Curación de un joven ciego, la Aparición de san Diego en su sepulcro y el Milagro de las rosas así como el Padre Eterno, extraído del cierre semiesférico de la linterna y san Pedro y san Pablo, santos que flanqueaban el cuadro del altar en el muro testero de la capilla.

Carracci contó desde el inicio con la ayuda de uno de los pintores de su círculo, Francesco Albani (1578-1660), colaboración que se vio alterada a finales de 1604 o principios de 1605 por una grave enfermedad del maestro, que le impidió continuar su trabajo. A partir de entonces, fue Albani quien, bajo la supervisión de Carracci, se encargó de la dirección de la pintura.

En 1833, y como consecuencia del deterioro de la iglesia, se encomendó a Pellegrino Succi el arranque de los frescos. El escultor Antonio Solá dirigió toda la operación y, finalmente, en 1850, consiguió embarcar dieciséis pinturas en el puerto de Civitavecchia con dirección a Barcelona, donde permanecieron nueve de ellas, mientras que otras siete viajaron a Madrid. El cuadro del altar fue depositado en la iglesia de Montserrat de Roma, donde permanece. Desde entonces, es la primera vez que este conjunto se reúne.

Las pinturas al fresco se iniciaban habitualmente por la parte más alta, para evitar con ello que sucesivas intervenciones ensuciaran lo ya realizado. Es por ello por lo que, en el exterior de la capilla, Carracci y Albani comenzaron su trabajo por el fresco ubicado en el nivel superior, la Asunción de la Virgen, para continuar con los Apóstoles alrededor del sepulcro vacío de la Virgen.

Ocupado en la Asunción, Annibale sufrió una violenta enfermedad que le impidió continuar, razón por la cual el fresco de los apóstoles corrió a cargo de Albani, quien asumió a partir de ese momento la dirección del proyecto. Ambas pinturas son dos de las más bellas de todo el conjunto, y los Apóstoles alrededor del sepulcro es, además, la más colorista, quizás por su situación en el exterior de la capilla.

 (extraído del catálogo de la exposición editado por el Museo del Prado)