martes, 18 de abril de 2023

joaquín sorolla - jaime garcía banús - 1892

 según he encontrado en la web, este retrato de Sorolla "fué adquirido por el Estado en Enero de 1993 a Doña encarnación Ramos Bermejo en 4.350.000 pts".

Es indudable que nuestro pintor se distinguió especialmente a lo largo de toda su abundante obra como un excelente pintor de niños, solos o formando parte de grupos familiares. Empezando por su bellísimo Los hijos de los señores de Urcola de 1907, propiedad de la Fundación Masaveu, pasando por el de su hijo Joaquín de 1896, vestido de blanco, de la Fundación Sorolla ó el retrato de Basel Mundy de 1908, hasta llegar a sus doradas representaciones de niños en la playa ó, de acuerdo con su faceta social mucho más comprometida, a niños de ambientes humildes, niños trabajando ó fisicamente débiles.

Podemos hablar un poco de la biografía de éste niño que reposa en una buena butaca, entre almohadones de calidad, con un balón como lo quisieran la gran mayoría de los pequeños de su misma edad en la España de finales del XIX. Es indudable que se trata de un infante perteneciente a una familia acomodada. Sorolla lo hace saber, ver si no la clase de ropa que viste. En efecto se trata de su sobrino político, por parte de su mujer Clotilde, quién era hermana de Antonio García del Castillo, casado con María Banús. En la familia García Banús destacaron algunos de sus miembros dentro del grupo de intelectuales españoles de ideología liberal. Así, dos hermanos de Clotilde, Antonio y Mario, desarrollaron carreras brillantes en el ámbito docente, el primero, profesor de química en la Universidad de Barcelona, hubo de exilarse y fundó en Bogotá y los Andes sendas facultades de ésta disciplina y Mario fué profesor de biología en la Universidad de Yale. María Teresa, hermana de Jaime, fué durante toda su vida una destacada feminista. Y, finalmente digamos que otro Jaime García Banús, abuelo del niño del retrato, fué también profesor en Valencia y destacó en las disciplinas de Neurohistología y Psicología experimental. 

El cuadro presenta como veis una dedicatoria,  " a mi hermana María", como si fuese el niño, Jaime, quién le ofrece su retrato a su hermana María Teresa. Para mi gusto, lo mejor del cuadro, como en tantos retratos de Sorolla, está en la expresión infantil y queda, parada, del rostro y en el maravilloso uso de los delicados tonos blancos, que con los marrones- rojizos y el complemento azul establecen un equilibrio visual magnífico.


sábado, 15 de abril de 2023

joaquin sorolla - maría teresa moret - 1901

 

 seguimos con la familia Moret, en este caso, la esposa y prima de Aureliano Moret, Doña María Teresa Moret y Remisa. El cuadro es parejo con el de su esposo de la entrada anterior, y la disposición y pose son casi idénticos. Ambos fueron presentados en la exposición Nacional del año 1901, donde Sorolla fué galardonado con premio en reconocimiento de su magnífica carrera pictórica. Quizá no mantiene tan dignamente esa prestancia tan velazqueña que resalta en el de su marido, es algo menos contrastado, algo menos señorial, pero desde luego mantiene la austeridad y facilidad de trazo que caracterizan todos los retratos del pintor : ver si no la carencia de joyas o adornos, la sencillez del tejido y, como en su parejo, la belleza de los tonos oscuros, ahí sí, totalmente recordándonos a los del genial pintor sevillano.

Sorolla mantuvo toda su vida una gran amistad y trato frecuente con ella. También llevó a cabo los retratos de sus padres, Segismundo y Concepción, obras que pertenecen al Museo del Prado.    


viernes, 14 de abril de 2023

joaquín sorolla - aureliano de beruete - 1902

una gran amistad unió durante toda su vida a éste hombre, Aureliano de Beruete padre con nuestro pintor, y entre ambos existió siempre una suerte de admiración y colaboración. (ver al respecto esta entrada del blog sobre el cuadro de Sorolla tormenta sobre Peñalara). Beruete fué quizá la persona que mejor conocía, y seguía paso a paso, la obra del valenciano, le acompañó en muchas ocasiones durante el trabajo y le visitaba con frecuencia en su casa de la calle Martínez Campos de Madrid. Bastante mayor que Sorolla, le llevaba 38 años, económicamente muchísimo más holgado y perteneciente a una familia en lo más alto de la escala social, abrió muchos caminos por su influencia al valenciano y facilitó su contacto con la alta burguesía, aún cuando a la vista de su excelsa obra cualquiera pensará que nada de esto lo habría de necesitar. En el Museo-casa de Sorolla se conservan  las 82 cartas enviadas por Beruete a Sorolla de las que se puede extraer el gran interés por su obra y, pleno de satisfacción por su rápido progreso, su esfuerzo constante por conseguir para él los máximos galardones y el mayor número de ventas, tal como haría el clásico mecenas protector 

Pero además estamos ante un gran intelectual, crítico de arte y personaje destacado dentro del movimiento liberal y progresista que en estos años de finales de siglo y principios del XX comenzaba a desarrollarse en el seno de la sociedad española. En efecto Aureliano de Beruete fué miembro fundador de la Institución Libre de Enseñanza, fué uno de los compromisarios que en febrero de 1873 votaron la Primera República, e incluso, brevemente,llegó a ser elegido diputado en Cortes por voluntad popular. 

Entre sus muchos estudios y publicaciones relacionadas con el arte destaca su famosa monografía sobre Velázquez, escrita en francés y publicada en París el año 1898.

Pues bien, Aureliano de Beruete desde el primer momento, trás sus años de estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid con nada menos que Carlos de Haes como profesor, pintor holandés ya mencionado repetidamente en éste blog, se interesó por la pintura al aire libre y, de la mano de Haes ó sin él posteriormente, visitó los más bellos rincones de nuestra península con la paleta y el caballete al hombro para dejarnos infinidad de paisajes que, de la seriedad y frescura velazqueña pasaron poco a poco a ser auténticas obras impresionistas. Especialmente se volcó en Madrid, Toledo y provincias aledañas, pero también llevó a cabo largas jornadas al aire libre por Galicia y el País Vasco y en París entra en contacto con la famosa escuela de Barbizón, donde conoce a varios de los pintores considerados ya como preimpresionistas.

Podéis ver a continuación algunos de sus paisajes:

vista de Segovia

el Guadarrama

paisaje de toledo

Peñalara

paisaje del río Manzanares(Madrid)

paisaje con el convento de Santo Espíritu de Segovia

paisaje de Toledo

 Pero atendamos un poco la obra que nos trae. Fué un regalo de Sorolla a Beruete, aunque éste último se lo dejó cuantas veces lo requirió para su exhibición. Durante una de estas, en Londres en 1908, un norteamericano, precisamente el magnate de los ferrocarriles, Archer M. Huntington, lo vió, le gustó e inmediatamente lo quiso comprar. Mr. Huntington, además de potentado, era un hombre culto, enamorado de España y apasionado de su arte; no en vano estaba creando un gran museo, sería la Hispanic Society, dedicado a divulgarlo y fomentarlo.

Sorolla no tuvo inconveniente pero antes tendría que consultarlo, claro está, con Beruete, quién, no pudo aceptar.....Hay una carta suya para el pintor valenciano donde, con gran sentimiento, expone sus razones. No quisiera extenderme demasiado en el asunto, pero permitirme que aquí la transcriba:

«Lo destino, con el de María Teresa, y usted lo sabe, al Museo Moderno. Ya sé que usted me haría otro y que sería aún mejor que ya es, pero este lienzo tiene para mí un mérito inmenso: pertenece a una época que ya pasó; tiene algo que dudo pudiera darse en otro, aun cuando fuera mejor como arte. Ya sabe que desde que fue conocido obtuvo un éxito grande; ha sido la envidia de muchos.Todo hace que, con gran sentimiento por el interés hacia usted, me haya visto privado de complacerle en esta ocasión».

Sorolla llevó a cabo un segundo retrato para Huntington ese mismo año, para mi gusto, sin la prestancia y naturalidad que tiene el primero.                                                                                      

martes, 11 de abril de 2023

joaquín sorolla - maría de los ángeles beruete y moret -1904

el Museo del Prado ha querido rendir homenaje a la figura de este maravilloso pintor valenciano presentando reunidos en una de sus salas una selección de sus retratos, todos ellos propiedad del museo.

A continuación los iremos presentando en sucesivas entradas. Sorolla llevó a cabo durante toda su brillante carrera innumerables retratos, hoy en día repartidos en varios museos y, como es natural, en muchas colecciones privadas. Su gran capacidad para captar la realidad y el gran maestro que tuvo siendo aún muy jóven en la persona de Antonio García Peris, destacado fotógrafo valenciano y futuro suegro, se casó con su hija Clotilde, fueron definitivos para convertirle en uno de los retratistas más afamados internacionalmente durante los primeros años del siglo XX. A este respecto os traigo aquí una página extraída del País- lo mejor de Verne muy ilustrativa.  

María de los Angeles de Beruete y Moret, que estamos viendo, es la hermana del excelente pintor español Aureliano de Beruete y Moret, y, perdonarme que repita los apellidos, no es más que para esclarecer quién es cada cual, ya que existe un tercero en el linaje, ¡también Aureliano  de Beruete y Moret¡, hijo de éste, que fué director del museo del Prado entre 1918 y 1922. Aristócrata como la que más, desarrolló durante toda su vida una intensa labor social cristiana hasta tal punto que el Papa León XIII, el año 1886, le otorgó el título pontificio de condesa de Barcilés.

Todavía la quedaba tiempo para organizar con frecuencia, en su casa de la calle Zurbano de Madrid,  grandes fiestas a las que concurrían artistas y políticos de renombre de la sociedad de la época. En definitiva, una gran señora.   




miércoles, 5 de abril de 2023

luis paret y alcázar - jura de don fernando VII - 1791


 por último, y aunque esta obra, propiedad del Museo del Prado, no figuraba en la exposición que estamos visitando, la traigo aquí como remate, pues, para mi gusto constituye una gran obra de Paret, detallada, precisa en su ejecución y dibujo y que, para los que somos de Madrid y conocemos bién el aspecto actual del interior de la iglesia, iglesia de los Jerónimos, templo que ha albergado grandes  ceremonias regias como la que podemos ver, la escena y la bellísima decoración del aposento, no deja de sorprendernos. 

Con el fín de no extenderme en comentarios , creo que es preferible que consultéis el excelentetexto al respecto que figura en la página misma del Museo del Prado <aquí

martes, 4 de abril de 2023

luis paret y alcázar - vista del arenal de bilbao - 1783-84


 

luis paret y alcázar - vista de fuenterrabía - 1786


 

luis paret y alcázar - vista de bermeo -1783


 quizá porque había visto algunos de los paisajes pintados por Paret, o bién con el ánimo de congraciarse con él trás su injusto destierro en Puerto Rico, el rey Carlos III, el año 1786, comisionó a nuestro pintor para que llevara a cabo una labor muy de acuerdo con el espíritu de la Ilustración que ya se palpaba en los ambientes intelectuales y en la propia administración: debía llevar a cabo una sucesión de trabajos en los que se detallasen mediante planos, esquemas y "vistas" todo el avance que la Monarquía estaba haciendo en las instalaciones portuarias de unas cuantas localidades del norte de España. En el afán de favorecer el comercio, no solo aquí, sino en varios estados europeos, los gobiernos trataron de mejorar las comunicaciones marítimas y los puertos eran puntos vitales de salida y entrada de mercancías. Ya Luis XV en Francia, unos años antes, se había valido del pintor Joseph Vernet para esta realizar esta misma tarea.

Paret debería cubrir al menos dos puertos, dos obras, cada año y el contrato duraría seis años. Inmediatamente se puso al trabajo. En total parece ser que realizó unos catorce trabajos, en los que los cuadros correspondientes mantienen una uniformidad de dimensiones, 80 x 120 cms, casi constante. Comenzando por la zona más oriental del País Vasco, hizo Fuenterrabía, Pasajes, San Sebastián, Bilbao, Santurce.......

No obstante, hay que decir que bastante antes del encargo, ya el pintor, desde su retiro obligado de Bilbao, había pintado por su cuenta unas cuantas vistas de aquel entorno, la mayoría puertos de mar. En este blog me he limitado a algunas de ellas, esta de Bermeo, quizá la mejor, y las que podeis ver en las dos entradas siguientes, vista de Fuenterrabía del año 1786 y una vista del Arenal de Bilbao de 1783-84. El que vemos ahora de la bella localidad euskera de Bermeo esta pintado, como muchos otros, sobre cobre y se trata de una gran composición en la que destaca en primer plano, a la izquierda, un grupo de vecinos de la localidad ocupados en sus labores rutinarias ligadas a la pesca, lo cual es una característica común en muchas de las vistas que por encargo o sin él  el artista llevará a cabo en los años sucesivos. Las figuras están dotadas de un gran dinamismo y maravillosamente pintadas como era su norma. En el fondo Paret esta dignificando en trabajo de las clases más populares y con ello a ellos mismos. Es posible que ésta obra fuese pintada para el Príncipe de Asturias, el futuro Carlos VI.

Vuelve a insistir en este aspecto en su Arenal de Bilbao del Museo de Bellas Artes de esta capital, esta vez tratándose de estibadores y comerciantes ligados al comercio marítimo y en el que la ladera del monte Archanda domina la famosa ría del Nervión que, para los que la conozcáis, nada tiene que ver con lo que es en la actualidad.

 

 

 

 

 

jueves, 30 de marzo de 2023

luis paret y alcázar - las hijas de paret, maría y ludovica - 1787

a estas alturas aún no hemos dicho una palabra del porqué de ese destierro de nuestro pintor. Tres años pasó en la isla de Puerto Rico durante los cuales continuó con su tarea de pintor en todo momento. Las causas por las que el Monarca, Carlos III, le condenó a este alejamiento de España, están posiblemente relacionadas con cierta complicidad, que él estimó existente, en la vida un tanto licenciosa de de su hermano menor don Luis de Borbón: hablando claro , le consideró su compañero de correrías ó, al menos, su alcahuete. Pero quizá la razón principal estribaba en el hecho de que el propio don Luis, por éste motivo y por el temor del Monarca, cuyos hijos habían nacido todos fuera de España y que por lo tanto podrían perder sus derechos sucesorios, tal y como se interpretaba en aquel momento la Ley al respecto, fué alejado de la Corte por su hermano como primera medida y condicionado en su matrimonio, que en ningún caso debería dar lugar exigencias sucesorias.

La obra que estamos viendo, de un corte totalmente rococó, fué llevada a cabo una vez que el pintor, por fín, fué perdonado y pudo regresar a España, aún cuando no se le permitió residir en Madrid, sino a una distancia determinada que lo llevó a Bilbao. Era el año de 1785. Allí residió con su esposa, Micaela, francesa, y con sus hijas María y Ludovica. Formaba pareja con el del retrato de su mujer, hoy en el Prado, y ambas están pintadas sobre lámina de cobre y enmarcadas en trampantojo con adornos de flores y telas en el más puro estilo francés dominante. 



martes, 14 de marzo de 2023

luis paret y alcázar - autorretrato de estudio -1777

 sobre si se trata en efecto de un autorretrato de nuestro pintor había ciertas dudas, aún cuando los estudios y observaciones de algunos competentes estudiosos se dirigían ya a dar por válida su autoría. En efecto, al observar otro autorretrato conocido, el que se encuentra en el Museo de Arte e Historia de San Juan de Puerto Rico, apreciaban, verlo si no, un claro parecido entre ambos rostros. Por supuesto me diréis que la indumentaria y el porte de ambos representados son bién diferentes. Ello encajaría también en sus disquisiciones , dado que la de Puerto Rico de 1776, vestido como un jíbaro y portando a la espalda un racimo de plátanos, la llevó a cabo durante su destierro en ésta isla del que más adelante hablaremos, y cuya intención podría ser la de ablandar al Rey y tratar de conseguir el permiso para su retorno; en cambio en éste que estamos comentando, Paret, aparece ricamente ataviado, con ropas finas y caras y en aptitud melancólica y pensativa, como siempre fué muy habitual en autorretratos de artistas.

Más aún, un segundo auténtico autorretrato, el perteneciente a la colección Abelló, del año 1779, es decir, pintado ya en (Bilbao), España, es asombrosamente parecido al que vemos, exceptuando parte de los elementos simbólicos, libros, mapas o bustos clásicos; pero en ambos aparece un barco con la enseña de la Cruz de Borgoña ó de San Andrés, esto es, español, en pleno naufragio.

Sin embargo los estudios radiográficos recientísimos, llevados a cabo en ésta obra precisamente durante la exposición que estamos tratando, han revelado sin ningún género de dudas que se trata de un verdadero autorretrato de Paret, llevado a cabo durante su destierro en la isla caribeña el año de 1777. Una inscripción en latín encontrada en el reverso de la tela así lo demuestra.  

Tras todo esto, podemos ahora seguir una razonable interpretación de las tres obras, que encajan perfectamente con su cronología. La mas temprana, de 1776, la del jíbaro para entendernos, la lleva a cabo en mismo año de su destierro en la isla, cuando todavía esperaba de Carlos III, una muy pronta derogación de su pena, y se representa así posiblemente, como ya hemos indicado mas arriba,, para simbolizar las condiciones en que se encontraba, impropias de su estatus y condición.

 La siguiente, la que aquí vemos, de 1777, también pintada en Puerto Rico, es de dos años después, dos largos años esperando clemencia que nunca llegaba; entonces lleva a cabo una escena totalmente añorante, llena de simbología que alude a su condición de hombre erudito y artista , que languidece tristemente en aquel lugar apartado que en ningún caso le corresponde; además se considera un hombre que está naufragando,  a punto de perder todo lo conseguido en su devenir como artista y cortesano.

Por último, ya en el Bilbao de 1779, un año después de su vuelta, perdonado pero todavía alejado de La Corte por imperativo Real, nos ofrece el tercer autorretrato, libre de añoranzas, pero manteniendo la escena del naufragio, es decir, todavía pendiente de su total liberación.



jueves, 9 de febrero de 2023

luis paret y alcázar - oropéndola - 1774-75

si Carlos III creó su Real Gavinete de Historia Natural, futuro germen de nuestro Museo de Ciencias Naturales, que os aconsejo, su hermano el infante don Luis de Borbón, no le fué a la zaga y en su palacio de Boadilla del Monte (Madrid) desarrolló también el suyo propio donde el aviario y su colección de aves disecadas, amén de cuadrúpedos, peces, minerales y otros ejemplares, constituía una de las más importantes muestras existentes en toda Europa del naturalismo imperante. También contaba con un taller de taxidermia. Don Luis no paró ahí, construyendo otros dos aviarios, primero en Aranjuez y después en su residencia final de Arenas de San Pedro (Avila).

Como ejemplo de éste entusiasmo generalizado entre la nobleza, destacaba la famosa Menagerie Real en Versalles mandada construir por Luis XIV, un lugar bellísimo e imponente donde se disponían instalaciones adecuadas para albergar todo tipo de animales exóticos, destacando sus grandes aviarios con especies traídas de los lugares más apartados.

En 1774, don Luis encargó a Paret la confección de un álbum formado por dibujos de las aves que componían su colección. El pintor llevó a cabo la tarea que debió constituir un bellísimo documento artístico pero del que los estudiosos solo han obtenido noticias parciales. Se sabe que fueron apareciendo dibujos sueltos en subastas, exposiciones, algún artículo suelto que mencionaba alguno de ellos, en fín, nada definitivo sobre el conjunto total. Muy probablemente pudieron ser 20 dibujos los que componían el álbum. El Prado posee ésta bellísima aguada, así como otra, cola-roja collarada .

Perteneciente a una colección particular de Barcelona, se conoce otra Tángara azul manchada.


miércoles, 8 de febrero de 2023

luis paret y alcázar - una cebra - 1774

 Durante el siglo XVI, la sucesión de descubrimientos de nuevas tierras, la mayoría cubiertas de una vegetación exuberante habitada por multitud de animales totalmente nuevos a sus ojos. causó gran sensación, de la que se hicieron eco rápidamente los círculos y sociedades científicas, en su mayoría dependientes del poder real.

Tanto es así, que en apenas un siglo se desarrolló un género en pintura, que llamaron animalista, empezando en los Países Bajos y pasando sucesivamente a Francia, Inglaterra y, algo más tarde a España. Como ejemplo, de comienzos del XVIII, os traigo dos obras, una del pintor holandés Aert Shouman y la segunda del francés Jean-Batiste Oudry.

 Casi todas las cortes europeas sin excepción rivalizaron en la posesión de rarezas zoológicas y botánicas, invirtiendo para ello tiempo y dinero sin escrúpulos. Nuestros Borbones ni mucho menos se quedaron atrás en esta tarea. En efecto, la segunda esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, al parecer fué una entusiasta, tenía verdadera pasión por los animales, empezando por los de compañia, pero adquiriendo con el tiempo otros  hasta hacerse con una verdadera colección. A este respecto os aconsejo qué, recordando a la parmesana, os deis una vuelta por el Palacio de Riofrío, en Segovia, en cuya construcción y mantenimiento tuvo ella una destacada participación. En su interior se encuentra un museo de animales disecados bellamente y ambientados en su medio natural, Museo de la caza, muy adecuado al lugar, ya que los dominios circundantes fueron uno de los pagos favoritos de nuestros monarcas para llevar a cabo esta actividad cinegética.

Siguiendo con la Farnesio, supo muy bién transmitir a sus hijos esta afición y así, tanto Carlos III como su hermano Luis se convirtieron en grandes coleccionistas de animales, llegando incluso a competir entre sí en esta su gran afición. En concreto esta cebra fué el animal favorito de éste segundo, magníficamente atendida, junto a otros muchos animales, en el zoológico particular que había dispuesto junto a su palacio en Boadilla del Monte, y por la que pagó una fuerte suma a mercaderes y viajantes holandeses, verdaderos traficantes en este tipo de negocio. No en vano, el infante era poseedor de una gran fortuna adquirida mientras fué Arzobispo en Toledo y en Sevilla.  

Su hermano Carlos III no podía ser menos y, por supuesto, también tenía su propia colección entre las que destacaba una hembra de oso hormiguero traída desde Buenos Aires en un larguísimo y ajetreado viaje. El ejemplar, como era natural causó sensación y el monarca encargó al pintor Rafael Mengs un cuadro que hoy se conserva en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. 

Muy similar a la cebra que estamos viendo de Paret, es esta otra pintada por el artista y erudito inglés George Stubbs para la princesa Carlota de Inglaterra, diferenciándose en el escenario y en los utensilios empleados en su atencíon que Paret ha representado entre las patas del animal.


jueves, 26 de enero de 2023

luis paret y alcázar - la carta - 1772


 Aquí Paret muestra una escena en la que una muchacha, elegantemente ataviada y empleando un colorido suave y luminoso, está leyendo una nota posiblemente enviada por algún pretendiente. A su lado espera sentada una mujer quizá esperando alguna contestación. Como se ve, la chica se ha levantado de su asiento y apartado discretamente para la lectura.

En el más puro estilo rococó, el pintor ha sido prolijo a la hora de ambientar la escena, mostrándonos un bello rincón ajardinado. En el suelo, en primer plano, varios objetos simbolizando posiblemente la vocación ó el quehacer que normalmente la ocupa, aparecen olvidados y en desorden, como dando absoluta prioridad a la intriga y pasión que la esta conmoviendo.

miércoles, 25 de enero de 2023

luis paret y alcázar - carlos III comiendo en su corte - 1771-72

 En una gran estancia del Palacio Real de Madrid, residencia de los Borbones y su Corte, el Rey Carlos III está comiendo en la presencia, como era lo habitual, de numerosos nobles y gente de Palacio, quienes mantienen entretenido al monarca pero, como se puede ver, nunca como comensales.

Esta costumbre también existió durante alguno de los anteriores Habsburgos. En concreto el Emperador Carlos I lo hacía, pero durante el reinado de Felipe IV desapareció, no reanudándose hasta la llegada de la dinastía francesa. Casi todos los personajes que aparecen han sido identificados por los estudiosos. Hay dos caballeros que parecen destacar, ó quizás esa ha sido la intención de Paret,  por su rica indumentaria y presencia, los dos con atuendo azul y cada uno a un lado de la mesa. El de la derecha podría ser el Conde de Aranda, a la sazón presidente del Consejo de Castilla y que sería después Secretario de Estado con Carlos IV, hombre de ideas y política avanzada, a quién se debe la derogación de las imposiciones que dieron lugar al famoso motín de Esquilache. Por el contrario, el de la izquierda podría ser Pablo Jerónimo Grimaldi, entonces primer Secretario de Estado, hombre de ideas absolutistas, su casa fué asaltada por los manifestantes durante el motín de Esquilache, y por tanto rival político de Aranda.

Es posible que la escena planteada por nuestro pintor tienda a resaltar esta circunstancia.

Podemos apuntar, quizás viene al caso, algo sobre la clase de comida que estaría, es solo una conjetura, comiendo su Majestad. Aún cuando era muy asíduo, como todos los Borbones, al chocolate con nata por la mañana en su desayuno, no compartió nunca con estos la afición por las comidas copiosas y variadísimas de las que venían gozando los reyes de ésta y de la anterior dinastía. Pero lo que fué invariable desde la llegada de Felipe V fué la adopción de la gatronomia francesa tanto en el menú como en los vinos, casi siempre cavas ó champagne del otro lado de los Pirineos, hasta el punto de que los tres cocineros que dirigían la cocina de Palacio eran casi siempre franceses.

 

 


martes, 24 de enero de 2023

luis paret y alcázar - baile popular a la puerta de una taberna - 1770-75

 esta obra pertenece a la colección particular de Alicia Koplowitz, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un gran conjunto pictórico que ofrece un recorrido desde el siglo XVI hasta el XXI, con nombres desde Zurbarán hasta, ya en nuestros días, Antonio López, .

Como veis se trata de una escena esencialmente costumbrista, mostrando todo un repertorio de atuendos e indumentarias populares de la España del XVIII, no reparando en detalles y exhibiendo un rico colorido, característica que Paret nunca deja de incorporar, al menos en alguno de los personajes. Aquí, a pesar de ser la obra de una tonalidad marrón, procura añadir alegría y color en el vestido de la jóven bailarina central y en el chaleco azulado brillante de lo que parece ser un instrumentista. Al final el ambiente adquiere un tinte galante y sereno


lunes, 23 de enero de 2023

luis paret y alcázar - las parejas reales - 1770

 Paret, como muchos otros pintores dieciochescos europeos de estos años, se sintió atraído por toda clase de acontecimientos festivos que eran del gusto de las clases altas pero que, al mismo tiempo, desbordaban el interés y la imaginación del pueblo llano, algo así como lo que actualmente ocurre con nuestra extensa y atractiva prensa rosa. Aunque nuestro pintor no estuvo nunca plenamente integrado en la Corte, ni siquiera en estos primeros años de su carrera, sí estaba en primera fila como observador por su amistad y conexión con nada menos que el hermano del Rey Carlos III, el infante Don Luis.

Con seguridad asistiría a la parada que vemos en su obra, función hípica de carácter cortesano que periódicamente se celebrada en el Palacio de Aranjuez, residencia de temporada de los Reyes, en la que aprovecha la ocasión para deleitarnos a través de una bellísima muestra de atuendos de todo tipo, carruajes, caballeros, grupos en animada actitud, y un sinfín de detalles costumbristas que llenan toda la gran explanada  junto a la fachada lateral del Palacio. Parece ser que se trata de la que tuvo lugar a principios del verano de 1770, año en el que el artista realizó el cuadro por encargo del infante Don Luis, quién, entusiasmado con el resultado, pidió le hiciera una copia idéntica.

Es una obra de gran formato, 137 x 370, la primera de ésta clase que Paret llevaba a cabo y, aunque apenas se aprecia en nuestra imagen por la pequeñez de las figuras, esta pintada de manera minuciosa y exquisita en todos los detalles mientras, por otro lado, introduce en la misma sin miramientos a todo el abanico social, desde los más humildes hasta los mas grandes de la Corte, pasando por pomposos caballeretes, militares de todas las graduaciones, mujeres ataviadas al uso castizo, eclesiasticos de todos los rangos, anticipándose con ello algunos años al gran Francisco de Goya.

Participaban en el acto más de doscientas personas, pero los que constituían el núcleo, esto es, los que llevaban a cabo las figuras ecuestres al ritmo de la música eran solo 48, divididos en cuatro secciones de 12 caballeros que les vemos desfilando de cuatro en fondo; cada sección tenía un color diferente predominante en su ropa. Estamos viendo ya el final de la exhibición, con los cuartetos que van saliendo de dos en dos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Así, el primer jinete que salió de la comitiva es el de más a nuestra izquierda y se trata al parecer del príncipe de Asturias, Carlos, futuro Carlos IV. Del mismo modo, en el lado opuesto, el que encabeza la fila es el infante don Luis de Borbón, hermano del Rey.