sábado, 2 de noviembre de 2024

mary beale - el joven baco - 1679

 Si hay pintores en los que en el desarrollo de su tarea artística la estrecha colaboración familiar ha sido definitiva, es el caso de Mary Beale, prestigiosa pintora inglesa, nacida en Marzo del año 1633 en el condado de Suffolk de padre rector, pintor aficionado y miembro del Gremio de Pintores Tintoreros londinense. También su marido, Charles Beale, con quién casó a sus 18 años, siendo comerciante de telas, era muy aficionado a la pintura, y de sus hijos, Bartolomé  fué pintor y posteriormente médico y  Charles dedicó su actividad principal a las miniaturas. 

Al lado de su padre pronto comenzó a destacar como pintora y la cercanía del pueblo de St Edmunds, donde trabajaban un grupo de buenos artistas, entre los que se encontraba el holandés Peter Lely, le dió alas para impulsar su carrera. Sir Peter Lely llegó a ser pintor de cámara del rey Carlos II de Inglaterra y excelso retratista de la alta nobleza. y acogió a Mary como su pupila, a quién admiraba, lo cual era recíproco, hasta tal punto que algunas de sus obras fueron auténticas copias de retratos hechos por éste pintor.

Lo cierto es que con apenas 20 años, ya casada y establecida en Londres, nuestra pintora era una verdadera retratista profesional. Hasta 1660 no le faltaron encargos cada vez desde estamentos más altos de la sociedad londinense, de forma que su taller fué pronto un centro de gran actividad artística donde su propio marido se convirtió en un verdadero estratega y organizador, desde el aprovisionamiento de materiales al registro y contabilidad de las obras, incluso ayudando a Mary, al igual que sus dos hijos, en muchas de ellas, haciéndose al mismo tiempo con un círculo selecto de amistades que propiciaba su cada vez más extendida fama.

Como dato curioso, al parecer, durante el año 1677, hubo de llevar a cabo nada menos que 83 encargos. Se cuenta que cobraba 5 libras por un retrato de cabeza y 10 de medio cuerpo, lo cual significaba un buen ingreso constante; en fín, este dato anecdótico nos da una idea del bienestar económico de la familia, bonanza que comenzó a decaer algunos años antes de 1680 al irse perdiendo poco a poco en la sociedad la moda del retrato y también  por los excesivos gastos  que conllevaba su vida de relación, cenas, desplazamientos ctr. Entre sus dos hijos, su marido y ella misma, trabajando conjuntamente y además tomando algunos estudiantes como alumnos en el estudio, consiguieron no obstante salir adelante.  

Murió en 1699 trabajando hasta el último día y está enterrada en la iglesia anglicana de Saint James en Trafalgar Square. Dejó un escrito titulado Observaciones, que se considera un verdadero tratado sobre técnica pictórica.

 


viernes, 1 de noviembre de 2024

francoise duparc - la vendedora de té - siglo XVIII

 

Esta entrada debería estar dedicada a todos los murcianos que me leáis, ya que nos encontramos ahora con una pintora española, nacida efectivamente en Murcia. Su padre, el escultor y arquitecto marsellés Antoine Duparc, sin duda atraído por la demanda de escultores y otros artistas que ésta ciudad requería en aquellos años de prosperidad que la benéfica administración del cardenal Belluga estaba transformándola, pasó de Marsella a Murcia el año 1718 y allí se casó con una española, Gabrielle Negrela, permaneciendo en la capital murciana hasta el año 1745. Ocho años después de su llegada nacería Francoise.

Antoine Duparc  tuvo una gran influencia sobre escultores españoles de los años posteriores a través de su estilo clásico y, posteriormente, barroco manierista. Solo en la provincia de Murcia se pueden contar más de 14 esculturas entre las que destaca Virgen del Carmen de Beniaján. Es muy posible que entre los asiduos al taller de Antoine se encontrara el joven Salzillo.

Francoise permaneció junto a sus padres hasta los 16 años y en este tiempo tuvo oportunidad de desarrollar las grandes facultades artísticas con que contó desde muy pequeña, dirigida por su propio padre y sus colegas del taller. Convencido éste de sus posibilidades, fué enviada al Taller que el pintor, ya consagrado, Jean-Baptiste van Loo,  regentaba en Aix-en-Provence , población cercana a Marsella, con el que permanecería hasta 1745. Allí nuestra pintora indudablemente mejoraría rápidamente su técnica pero poco influyó este pintor puramente rococó ni en su estilo ni en su temática. Francoise era ya artista de la siguiente etapa, una nueva generación, una nueva sensibilidad._

Pasó unos años en París, luego Londres donde hay constancia de que participó en las Exposiciones de  los años 1763 y 1766 y el año de 1771 vuelve a Marsella donde moriría siete años después. 

Poco más se sabe de su vida, pero menos aún de su obra. Gracias al inventario que figura en su testamento nos dice que llevó a cabo 41 obras de las cuales solo se han encontrado por ahora seis confirmadas, cuatro que se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Marsella, donadas por ella misma, La vendedora de té, sin firma ni fecha, que estamos viendo y :

- Mujer mayor       

- Joven cosiendo          

- Hombre con un saco    

y además, en Melbourne:

- retrato de una anciana noble

y en el Museo Hyacinthe-Rigaud de Perpignan:

- cabeza de niña 

 todas sin firma ni fecha

Volviendo a nuestra vendedora, y fijándonos también en los cinco encantadores cuadros conocidos, hay que decir que son de una delicadeza y una austeridad deliciosos, representando gente sencilla, del pueblo, vestidos sin adornos ni ningún tipo de aderezo artificial, tal y como eran. Por otro lado el colorido es siempre suave y armónico y el gesto amable y la luz inunda con suavidad todas estas obras. Para mi gusto es la mejor de todas las pintoras de este siglo XVIII. 

Sus obras podrían recordar, especialmente por los tipos escogidos, a las de los hermanos Le Nain, casi de un siglo antes.

 

 


lunes, 28 de octubre de 2024

clara peeters - copa de plata con flores y dulces - 1611

Tenemos ahora la obra de una pintora bastante conocida hoy día, por la gran calidad e innovación de sus bodegones y, quizás para los madrileños, por tener en nuestro Museo del Prado cuatro de sus mejores obras. Estas y algunas más pudieron admirarse en la exposición celebrada en éste el año 2016. Anteriormente, en el 2013, también varias obras de Peeters figuraron en la Exposición que tuvo lugar en la Fundación Juan March de Madrid, y que estan incluidas en este blog

Sus orígenes y, más aún, su propia biografía, siguen siendo hoy en día tema de discusión, No ésta del todo claro si nació en la ciudad de Amberes ó en la vecina localidad de Malinas, situada más al sur. Sea como fuere, lo que si´esta probado es que desarrolló parte de su carrera artística en la primera de estas ciudades y también que pertenecía a una familia de pintores. Suponemos pués que su formación tuvo que ver mucho con este arte, no en vano se conoce un cuadro a ella atribuido del año 1607, año en que la  joven Clara, a la sazón ya casada, según muchos estudiosos, con el pintor Henrick Peeters II,  podría rondar los 20 años; lleva por título Naturaleza muerta con confitería, vino, joyas, romero y vela encendida.

Esta su primera obra conocida podría aportar una serie de datos relacionados con los objetos que en ella aparecen; así, la pasta color salmón en forma de P (Peeters) al lado de otra blanca con toques rosas formando un corazón, podrían  aludir a su reciente matrimonio, un maravilloso y feliz acontecimiento, que refuerza con un anillo y con una ramita de romero, planta que se utilizaba adornando entradas y mesas nupciales. A su vez la vela encendida representaría la esperanza de un parto felíz del hijo que ya a finales del año 1607 estaba esperando, su primer hijo, Egidius, como su bisabuelo. Hasta el año 1621 podemos casi asegurar que permaneció trabajando como pintora en Amberes, pués, aunque no aparece  inscrita en el gremio de pintores de la ciudad, si consta su nombre en algunos documentos y muchos de los soportes de sus lienzos llevan el sello de característico de esa población flamenca. 

Como muchas de sus obras están datadas, podemos durante estos años seguir su producción artística, arrojando una cifra de al menos 31 cuadros y otras 25 más que llevarían su firma PC. Los analistas que han profundizado en el estudio de su estilo han encontrado obras, posiblemente de su mano, que datarían hasta el año 1630. Esta página os muestra algunos de estos cuadros y el lugar donde se encuentran.

A partir de su primera obra conocida que hemos comentado anteriormente, su estilo y técnica evolucionaron con rapidez, de manera que su popularidad y fama se extendió dentro y fuera de los Países Bajos meridionales. Fué de los primeros pintores que pusieron en sus bodegones pescados y esta costumbre fué muy copiada enseguida por otros colegas. Poco a poco las clases sociales más prósperas encontrarían en el bodegón una forma de identificarse con los objetos valiosos, bellísimas copas, objetos cotidianos de oro y plata ó de vidrio acompañados de ricas viandas, que se mostraban. Ello era un señal de riqueza, educación y sobre todo buén gusto.

Aunque no era novedad, Clara fué muy aficionada a hacerse notar como mujer pintora introduciendo pequeños autorretratos, incluso portando paleta y pinceles, en miniatura, reflejándose en la superficie pulida de algunos objetos. Lo cierto es que ello era también una forma de demostrar su precisión, no solo al pintar tales minucias con destreza, sino tomándolo como un verdadero desafío a la hora de elaborar los propios reflejos en los que estos se alojaban; se trataba en suma de reflejar la luz de la forma más precisa y hermosa posible. Así, en su obra Naturaleza muerta con flores, copas doradas, monedas y conchas de 1612, introduce su imagen en 5 puntos, y en Naturaleza muerta con flores, copa dorada, almendras, frutos secos, dulces, galletas, vino y jarra de peltre de 1611 lo hace en cinco ocasiones.     

También en la jarra dorada central y el la otra azul de la izquierda de nuestro cuadro aparecen como veis sus autorretratos. La obra pertenece al Museo del Prado, al que acompañen otros tres más de tamaño similar y del mismo año, 1611.

Esta página de la web incluye gran cantidad de bodegones de este período que pueden interesaros.

 


 

 


 

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miércoles, 23 de octubre de 2024

louise moillen - bodegón con frutas - 1637

Obra perteneciente a la colección del Museo Thyssen de Madrid, es quizás una de las mejores y más maduras obras de Louise Moillen, pintora nacida en París en el año 1610 e hija de otro pintor, Nicolás Moillen, quién estaba además bién relacionado en el mundillo artístico parisino, frecuentando la feria de Saint Germain des Prés al que no solo concurrían artistas y marchantes franceses, sino de otros países, en especial de la vecina Holanda. Aunque Nicolás murió cuando su hija contaba solo nueve años de edad, aún tendría tiempo de ver algunas de las obras que en este lugar se comercializaban, en especial de los holandeses, a la cabeza entonces de la pintura del bodegón.

No obstante, muy posiblemente quién llevó a nuestra jóven pintora a convertirse en una artista consagrada fué su padrastro, con quién su madre volvió a casarse al año de enviudar, Francois Garnier, pintor de poco éxito pero especializado en el bodegón, y a quién pronto superó.

 Realmente hasta 1634 la mayoría de sus obras eran muy simples de composición, casi siempre vistas frontales aunque esmeradas en el detalle  e introduciendo con frecuencia insectos y frutas abiertas o definitivamente rotas, cosa que habría incorporado de l bodegón holandés. Véase por ejemplo su cesta de albaricoques del año 1634 ó albaricoques con uvas, obras de calidad pero excesivamente simétricas y poco espontáneas.

En este su bodegón con frutas que vemos todos sus elementos se disponen ya de una forma natural, como echados espontáneamente sobre la mesa, y dando al natural follaje un mayor protagonismo que hace la composición mucho más real; como vemos, prescinde totalmente de la simetría que en obras anteriores era poco menos que obligada, La iluminación es mucho más ambigua lo que le da a la escena verosimilitud y, porqué no, belleza. En resumen, estamos ya en el cenit de su destreza como pintora de bodegones.

la lástima es que este nivel lo fué poco a poco perdiendo al compás de su desinterés progresivo por su oficio, hasta que su casamiento el año 1640 con Etienne Girardot , comerciante de maderas, fue el ocaso definitivo. Al parecer su madre llevó a cabo un inventario de toda su obra, contando 22 de las cuales nueve quedaron inacabadas.

Louise tuvo tres hijos de este matrimonio, y cuando fué revocado parcialmente el Edicto de Nantes, el ambiente social y religioso se tornó problemático para los protestantes, uno de ellos hubo de convertirse al catolicismo y y el resto hubo de exilarse en Londres, pero la pintora permaneció en París donde moriría a los 86 años de edad.

 


jueves, 17 de octubre de 2024

johanna helena herolt - naturaleza muerta con frutas, pájaro e insectos - 1690

Johanna Helena Herolt, pintora nacida en Francfort, puede ser considerada también una verdadera botánica y entomóloga ( estudio de los insectos), ya que dedicó gran parte de su actividad  a estos estudios en compañía de su madre, María Sibylla Merian, pintora, y su hermana menor Dorothea María Graff , también pintora. El apellido Herolt es añadido por su casamiento con Jacob Hendrik Herolt, dedicado al comercio con las Indias occidentales holandesas, la antigua Guayana Holandesa, hoy Surinam. María Sibylla fué la descubridora de la metamorfosis y dedicó su vida , ademas de ser una magnífica dibujante y pintora, al estudio de los insectos y especialmente de las mariposas. Tal es así que en su honor una de estas lleva su nombre, la Catasticta sibyllae.

 Johanna, ya una pintora consumada, se trasladó con su abuela su madre y su hermana contando 23 años a Amsterdam, donde continuaron activamente su estrecha labor. Tuvo dos hijos que quedaron prácticamente a su cargo y como complemento a sus ganancias como pintora e ilustradora, trabajó en el Jardín Botánico de Amsterdam.

En 1705 publicaron finalmente, como resultado de sus estudios naturalistas, la obra titulada Metamorphosis Insectorum Surinamensium, un gran conjunto de láminas presentando grabados en color de gran precisión y belleza. En 1711, Johanna emigro con su marido a Surinam, donde finalmente moriría.

como siempre os aconsejo que ampliéis cada una de las láminas que aparecen en la anterior referencia de esta obra (Metamorphosis.......), con el fín de apreciar la delicadeza y precisión de los dibujos. Una verdadera obra de arte!.

 


miércoles, 16 de octubre de 2024

giovanna garzoni - naturaleza muerta con melón - 1650

 no podían faltar en esta exposición los bodegones, al fín y al cabo una obra de arte como las demás, donde, en la época que nos concierne, siglo XVII, la libertad compositiva del artista podía expresarse casi sin límites, sin tener que ceñirse como era habitual a temas religiosos, bíblicos o históricos en los que el tema elegido le obligaba a ceñirse a las propias circunstancias del mismo.

No obstante, hay que decir que la pintura de objetos naturales dispuestos conformando un bodegón siempre había existido en el mundo del arte, desde el antiguo Egipto decorando las paredes de algunas de las tumbas, hasta estos años, unas veces formando parte de escenas en los que solo eran simples detalles accesorios y otras conllevando una clara connotación religiosa ó trascendental.   

A pesar de que este género ganaba adeptos en toda Europa y, por supuesto, también en Italia, no estaba  a la altura de lo que se consideraba como una obra de arte total, lo que se llamaba gravitas, la "gran pintura", era algo menor, demasiado simple a pesar de, en muchos casos, ser el resultado de un gran virtuosismo. Pero la gran revolución en el arte del bodegón estaba llegando de la mano de los adelantos científicos, los nuevos escenarios geográficos que iban descubriéndose y la nueva pintura al óleo que permitía apurar todos los detalles naturalistas del objeto que se tratara. Muchos de los artistas que fueron incorporando el bodegón en su obra fueron mujeres, algunas especializadas en la representación floral y muchas en todo lo demás.

Entre ellas traemos a la nacida en una pequeña ciudad italiana junto al Adriático, Ascola Piceno, de padres artesanos, Giovanna Garzoni, quien desarrolló a lo largo de su vida itinerante una carrera artística especializada en la elaboración de obras de pequeñas dimensiones representando objetos naturales con gran delicadeza y precisión. El hecho de haber trabajado en su primera etapa ayudando en una farmacia, hizo que por sus manos y sobre todo por sus ojos pasara todo un mundo vegetal, incluso hizo su propio herbolario, lo cual sin duda debió influir en su obra, una vez se dedicó definitivamente a la pintura. Sus pequeñas miniaturas se hicieron famosas entre las clases más acomodadas, llegando a recibir numerosos encargos de este tipo hasta de la mismísima Corte de los Médicis durante su estancia en Florencia, Finalmente se instaló en Roma donde acabó su larga vida, llegando a ser admitida como miembro de la Academia de San Lucas, cosa excepcional siendo mujer. 

Como curiosidad esta pintora estudió el arte de la caligrafía de la mano de Giacomo Rogni, y llevó a cabo un libro de título  Libro de’ caratteri cancellereschi corsivi or Book of Chancery Cursive Characters. He encontrado esta página en la web, ucdarthistoryma, en la que Aoife Cosgrove hace un magnífico estudio de este libro y de su relación con Regni y otros pintores flamencos.

Sobre el melón de esta obra que vemos se ha posado una mosca, lo cual no es de ningún modo algo excepcional en la pintura de bodegones de estos años; muchos pintores querían que sus obras fueran todo un sistema ecológico natural, haciendo convivir en la escena a cualquier especie si se daba el caso.

En la siguiente referencia podreis disfrutar de algunas obras más de Giovanna 


sábado, 12 de octubre de 2024

elisabetta sirani - porcia hiríendose en el muslo - 1664


 

 

 Elisabetta Sirani, hija de Giovanni Andrea Sirani, también pintor, y oriunda de la ciudad italiana de Bolonia, fué capaz en su corta carrera artística, murió con tan solo 27 años, de desarrollar un estilo propio, tanto en sus obras al óleo como en sus numerosos dibujos a la aguada de gran belleza y luminosidad; por supuesto, como mujer, no tuvo posibilidad de acceder a ninguna de las Academias. Se formó al lado de su padre, discípulo y estrecho colaborador en el taller del gran pintor boloñés Guido Reni,  y le sustituyó en el taller cuando la gota que padecía le impidió seguir trabajando, antes de alcanzar la veintena.

Su gran laboriosidad y rapidez de ejecución la permitió, a partir de entonces, atender la cada vez más alta demanda de encargos, por lo que pronto incorporó a la tarea a muchas artistas y ayudantas entre las que estaban sus dos hermanas menores Anna María y Bárbara. Al taller comenzaron a acudir personajes interesados en su manera de hacer, desde artistas consagrados hasta mandatarios de alto nivel. Al parecer el Gran Duque Cosme III de Médicis contó entre sus compradores.

Aparte de obras de gran formato, fueron muy populares las de carácter religioso de menor tamaño para la devoción en los hogares, la mayoría Vírgenes con el Niño y Sagradas Familias. Todas ellas nos recuerdan un poco el estilo y el sabor de la delicadeza que vemos en la obras de Reni. Sus temas fueron producto, primeramente de la gran influencia de la Escuela Boloñesa , por supuesto Reni incluido, pero también de su gran formación, no en vano y aprovechando la nutrida biblioteca de su padre, se volcó en el estudio de la Biblia, la mitología, los clásicos y la vida de muchos de los santos.

La escena que vemos ahora está sacada de las Vidas Paralelas de Plutarco, en los que se cuenta que Porcia, esposa de Bruto, se hiere intencionadamente en el afán de demostrar a su marido su discreción y fidelidad con la secreta conjura para asesinar a César. He pensado que el siguiente párrafo de la obra de Plutarco explicará mejor el sentido de la acción de Porcia:

 Tú, mi esposo, aunque confiaste en que mi espíritu no te traicionaría, sin embargo desconfiabas de mi cuerpo, y tu sentimiento no era más que humano. Pero descubrí que mi cuerpo también puede guardar silencio... Por tanto, no temáis, sino decidme todo lo que me ocultáis, porque ni el fuego, ni los azotes, ni las aguijones me obligarán a divulgar una palabra; yo no nací en esa medida una mujer. Por lo tanto, si todavía desconfías de mí, es mejor para mí morir que vivir; de lo contrario, que nadie me piense más tiempo la hija de Catón o su esposa. Al ver la herida y temple e su esposa posa se conmovió haciendo .Al ver la herida y temple e su esposa posa se conmovió haciendo  que este no dudara de ella y de su temple  por lo que había hecho

 

 

 


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martes, 8 de octubre de 2024

artemisa gentileschi - yael y sisara - 1620

 A pesar de ser valorada y como consecuencia tener encargos suficientes para obtener una cierta estabilidad económica durante su primer período de su carrera en Florencia, Artemisa comenzó a tener problemas con acreedores debido a la mala administración de la pareja, amén del deterioro sentimental  que poco a poco iba creciendo entre ambos. Además las relaciones con la corte de los Médicis ya no eran tan estrechas como en un principio. Finalmente se vería forzada a un drástico cambio. En febrero de 1620 marchó a Roma, al parecer con la ayuda económica de la que sería su segunda pareja, Francesco Maria Maringhi. Algunos autores dan el año 1621 como definitivo para este traslado. Lo que si es seguro es que la acompañó su hija Prudenzia, única superviviente de los cuatro hijos de su primer matrimonio.

La obra que vemos es del año 1620 y representa, según reza el texto bíblico, el momento en que Jael, mujer de la tribu kenita se dispone a destrozar el cráneo del general de las huestes cananeas, Sisara; trás la derrota de sus tropas por el ejército israelita, la jovén se presta a darle alojamiento, descanso y comida y, mientras duerme, plácidamente, como nos muestra Artemisa, ejecuta su acción. 

Con el fín de equilibrar la composición de la escena, Artemisa introduce al fondo, en la oscuridad, una pilastra que aprovecha para darse a conocer con la leyenda tallada en la piedra:

ARTEMITIA LOMI FACIBAT MD CXX

esto es: Artemsia Lomi lo hizo en 1620; el apellido Lomi lo utilizó frecuentemente durante todo su primer período florentino con el fín de hacer notar su relación artística con otro pintor de gran  prestigio en la ciudad, Aurelio Lomi, a modo de aval. Actualmente se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Budapest, una vez magníficamente restaurado el año1978 por Verónika Ember.

     

  


viernes, 4 de octubre de 2024

lavinia fontana - judith con la cabeza de holofernes - 1600


           


el Renacimiento, y en concreto el Renacimiento en los Estados italianos, a la mayoría de las personas nos evoca inmediatamente una serie de nombres, Miguel Angel, Rafael, Leonardo, Botticelli, ......, todos nombres de hombres ilustres; pocas veces alguien nos dará el nombre de una mujer. Sin embargo debió haberlas de gran talento pero muy pocas tuvieron la oportunidad de poderlo desarrollar. Las que lo consiguieron gozaron en casi todos los casos, dadas sus circunstancias personales, de una ventaja previa: nacer de padre artista que supliera a las Academias de Arte donde les estaba vetado su ingreso. A su vez, si las influencias y recursos familiares eran suficientes, podrían seguir su formación con otro artista, y, siempre a su vera, podrían no salir nunca de su taller ó independizarse finalmente. Abiertas al mundo artístico al fín, si contrajesen nupcias y tuvieran casa e hijos que atender, su carrera sería lenta y posiblemente acabaría agostándose.

No es afortunadamente el caso de la autora de esta obra que ahora vemos. Sí, su padre fué un pintor manierista, Próspero Fontana, casi siempre retratista, bién situado, y con el qué, desde muy jóven, Lavinia aprendió todo lo que necesitaba para destacar en el mundillo artístico de Bolonia, su ciudad natal. Gracias a ello y a las amistades de su progenitor, también tuvo la suerte de conocer y relacionarse con figuras ya destacadas de ese ámbito, como el mismísimo Veronés y más tarde con la ya consagrada pintora Sofonisba Anguissola. Además, su padre no estaba muy bién de salud y necesitaba que su propia hija, imperativamente, ayudara a mantener el taller, esto es, la economía familiar, a buén nivel. Contrajo nupcias sin embargo pero, en lugar de convertirse en una circunstancia negativa, facilitó, ó al menos no constituyó ningún estorbo, pués su matrimonio con el también pintor Giovan Paolo Zappi, de familia rica, se llevó a cabo bajo una condición impuesta por la propia novia: que pudiera dedicarse plenamente a la pintura. Aceptada por este, no solo siempre la cumplió sino que además parte de su trabajo como pintor lo volcó en los cuadros de su esposa; un caso verdaderamente insólito para la mentalidad de la época. Contaba entonces con 25 años.

Lavinia puede ser considerada como la primera mujer con estudio propio y capaz de conseguir un gran éxito profesional fuera de la Corte, ello sin dejar de atender a su propia familia, una gran familia de 11 hijos, aunque solo la sobrevivieron ocho. Además fué de las primeras en tratar el desnudo femenino, !vaya desfachatez en una mujer! y en recibir encargos públicos.

Muchos de los encargos fueron retratos de personas de la clase alta  boloñesa, pero, coincidiendo con el jubileo del año 1600, el cardenal Gilomano Bernerio le encargo algunos trabajos, quién , plenamente satisfecho, la invitó a trasladarse a Roma como retratista de la Santa Sede. Allí su éxito fue completo recibiendo encargos de todas los altos estamentos sociales, amén de trabajos en iglesias y capillas  . En la Ciudad Eterna pasaría los últimos 11 años de su vida, quizá los más prolíficos.

La obra que vemos ahora, de tema muy frecuente entre los pintores de esa época, ya hemos visto anteriormente la de Artemisia Gentileschi, Judith y su criada, lo llevó a cabo ese mismo año de 1600. En ella la pintora hace alarde de su gran habilidad y delicadeza en el aderezo femenino, tanto de joyas como de vestiduras.



martes, 1 de octubre de 2024

artemisia gentileschi - susana y los viejos -1623

 la bella Susana, sorprendida cuando sale del baño por dos hombres ya viejos, muestra con su gesto su rechazo a las pretensiones sexuales de estos. El juicio al qué tuvo que enfrentarse nuestra pintora, del que ya hablamos en nuestra anterior entrada, Judith y su criada, tuvo una gran repercusión entre la población de Roma y, aunque fallado a su favor, debió marcar para siempre su vida y como consecuencia su interés a la hora de elegir los temas que llevar a sus obras, al menos en los años posteriores a su paso por el citado tribunal. Posiblemente esta obra que estamos viendo fué una consecuencia directa de ese estado de ánimo. Al fín y al cabo nos está mostrando un acoso sexual, ó mejor, un intento de llevarlo a cabo.

De cualquier forma, Susana y los viejos es uno de los temas bíblicos que más veces se ha llevado a los lienzos.

Podéis encontrarlo en capítulo 13 del Libro de Daniel. Según reza, Susana, mujer de un rico comerciante judío, se bañaba tranquilamente en los jardines que poseían. Los viejos en cuestión no eran ni mucho menos extraños en esa casa ya que, como jueces que eran, tenían gran relación con el marido de Susana. Admiraban como cualquiera su belleza, pero se fué despertando en ellos el deseo de poseerla hasta que un día deciden abordarla cuando se baña, sola y sin ninguna de sus sirvientas alrededor,  con esas intenciones. Al rechazarles, la amenazan con la acusación de haberse citado con un joven, y que para ello habría prescindido de sirvientas. Esto es la acusarían de adulterio, delito que en aquellos tiempos y en esa sociedad se pagaba con la muerte. Susana no cede, prefiriendo la muerte a ser deshonrada. Citados todos a juicio, este se desarrolla en en unos términos totalmente amañados y la joven esposa es condenada a muerte. Implora a Dios su ayuda y éste manda a Daniel, todavía un niño y futuro profeta, quién intervienen el proceso y pregunta por separado a cada uno de los viejos acusadores: bajo que árbol pecaba Susana con el supuesto joven ?, uno contesta , bajo una encina y el otro bajo una acacia. Finalmente ella es absuelta y los viejos son dilapidados.

Como veis, el suceso es en esencia muy parecido al que le aconteció en su vida real a Artemisia, quién en su obra prescinde de cualquier tipo de vegetación y otros detalles que pudieran ambientar una escena desarrollada en el  precioso jardín de cualquier rico comerciante. Compárese con el cuadro del mismo título debido a Pedro Pablo Rubens y que pertenece a la Real Academia de bellas Artes de San Fernando

el tema lo trató Artemisia en otras dos obras:   la que pertenece a The Burghley House Collection, Stamford, Lincolnshire., del año 1622, y la de la Pinacoteca Nacional de Bolonia de 1652


lunes, 30 de septiembre de 2024

artemisia gentileschi - judith y su criada - 1618 - 1619

Hoy comenzamos la presentación de algunas de las obras que nos ha ofrecido el Museo Thyssen de Madrid en su exposición sobre las más sobresalientes mujeres que entre los siglos XVI y XX contribuyeron con su espíritu artístico al desarrollo del arte.

Comenzamos con una de las más destacadas, Artemisia Gentileschi, nacida en Roma en 1593 e hija de otro destacado pintor, muy próximo al gran artista milanés Caravaggio, Oracio Gentileschi, y del que extrajo el gusto por el dinamismo y fuerza que caracterizan muchas de sus obras. 

Son famosas sus pinturas de mujeres célebres de la Historia, como Judit, Cleopatra, Lucrecia ctr.

No pudiendo acceder a ninguna de las Academias de arte por el hecho de ser mujer, su padre la buscó un profesor privado, Agostino Tassi, quién, cuando Artemisia contaba 18 años, la violó, prometíó casarse con ella a continuación, pero acabo desistiendo, en realidad era hombre casado, por lo que Oracio, su padre le denunció formalmente ante el Tribunare Criminale del Governatore di Roma; el proceso duró siete meses y durante el mismo se trató por todos los medios de que la pintora negara su acusación, parece ser que recurriendo incluso a la tortura. Todo esto no dejó de influir en la jóven incluso en la forma de abordar sus propias obras. Finalmente casaría con un pintor de segunda fila, lo que, para la mentalidad de la época, resarció su honorabilidad como mujer.

A partir de ahí, Artemisia desarrolló plenamente una exitosa carrera artística, residiendo sucesivamente en Florencia, donde ingresó en su famosa Academia de Dibujo y llegó a estar protegida por Cosme II de Médici, después en Génova, Venecia, Nápoles y finalmente Londres donde acudió llamada nada menos que por el rey Carlos I y donde encontraría a su padre, pintor cortesano del monarca. Nada mejor para ella que trabajar junto a él. Tras residir casi cuatro años en la ciudad del Támesis, volvería posiblemente a Nápoles donde moriría a los 63 años de edad, ó quizá un año más tarde.

Artemisia pone en escena en esta obra a las dos mujeres Judith y su criada Abra tras haber consumado sus propósitos: acabar con el general Holofernes, capitán general de los ejércitos asirios que desde hacía días sitiaban la ciudad hebrea de Betulia. Ambas, en especial Judith, se habían ataviado con sus mejores ropas e introducido en el campamento enemigo haciéndose pasar por unas traidoras a Israel. Recibidas por Holofernes le expusieron su plan para hacer caer definitivamente la ciudad : durante tres días ella debería orar de madrugada y al atardecer hasta que recibiera de su Dios el plan definitivo de asalto con el que los asirios tomarían la ciudad. El general accedió gustoso, máxime tras haber quedado prendado de la belleza de Judith, hasta tal punto que finalmente la invitó a pasar la noche con él en sus aposentos. Con una gran cesta conteniendo ricos manjares y vino en abundancia acudieron al encuentro durante el cual Holofernes bebió tanto que acabó tendido en el lecho completamente ebrio. Con la misma espada del general, Judith le decapitó y puso su cabeza dentro de la cesta, como podemos ver en el cuadro.

De algunos años después, 1624, es otra obra suya del mismo tema, que actualmente se puede admirar en el Instituto de las Artes de Chicago y en la cual se hace mucho más evidente la influencia de Caravaggio; figuras extraordinariamente iluminadas aprovechando al máximo el claroscuro.           


 

lunes, 18 de diciembre de 2023

la reina doña juana en los adarves del castillo de la Mota - 1873


se trata de una pintura un tanto emotiva al ser quizá la última de su vida, pués murió ese mismo año y la dejó inacabada. Desde luego, no hay más que verla, está dentro del estilo libre y espontáneo de su madurez como artista que ya hemos comentado en otras entradas de esta Exposición.

Al parecer rosales viajó el año 1872 a Medina del Campo (Valladolid) donde visitó su castillo. En el Museo del Prado se puede encontrar un boceto preparatorio en el que aparecen algunos torreones de ese castillo, el Castillo de la Mota, con tonalidades casi idénticas a las de la obra final, y que se debería sin duda a esta visita, lo cual indica que, una vez más, puso un gran interés y dedicación en su elaboración.

Sentada en un poyete de piedra en medio de un vendaval, la infanta doña Juana, hija de loa Reyes Católicos y madre del futuro Carlos I de España, tras haber dado a luz a uno de sus hijos, se resiste a volver al castillo, obsesionada con su deseo de viajar para reunirse con su queridísimo esposo, Felipe el Hermoso, trás recibir una carta suya pidiéndo verla y qué, a la sazón, se encontraba en Flandes con algunos de sus hijos desde hacía 11 meses.  

Su mayordomo señala la figura de un anciano revestido de púrpura a la derecha que sin duda se trata del Cardenal Cisneros, enviado por la propia reina madre Isabel la Católica para intentar mantener retenida a su hija en Medina.

La figura de Juana, abrigada con manto negro y con los cabellos al viento, nos traen a la memoria otra doña Juana, esta vez debida al pintor Francisco de Pradilla en su famosísima obra doña Juana la Loca, de tan solo cuatro años después, 1877 , también propiedad del Museo del Prado e incluida en este blog, y en la que el viento también alborota el pelo y levanta el velo fúnebre de la infanta, aunque en sentido opuesto a la de Rosales, pero no es ni mucho menos desacertado el ver cierta similitud en la disposición de la escena y en la aptitud desolada de doña Juana. No en vano Francisco Pradilla es considerado por muchos un continuador de la obra de Rosales.


Concepción Serrano, depués condesa de Santovenia - 1871


 Encontrándose Rosales en la plenitud de su fama y de su técnica artística, recibió este encargo nada menos que del Presidente del Gobierno, el general Serrrano, conde de la Torre, regente del reino tras el destronamiento de Isabel II, que había marchado tristemente al exilio.

El retrato era de su hija primogénita, Concepción, de 21 años de edad, y aquí el pintor nos la presenta vestida según era la moda de su tiempo y posando en medio de un paisaje campestre. Casaría nueve años más tarde con el conde de Santovenia, José María Martínez de Campos, poseedor de una gran fortuna. La boda se celebró en París, y fué una boda doble  pues al mismo tiempo se unieron en matrimonio dos hermanos de estos, Francisco, hermano de Concepción que casó con Mercedes, hermana de José María, La condesa de la Torre, su madre, se desvivió para que el acontecimiento fuese recordado siempre como un acontecimiento social y religioso fastuoso.

Esta obra figuró también en la Exposición Nacional del año 1871, como su famosa Muerte de Lucrecia, y, como ésta, causó sensación pero la crítica fue más benevolente que lo fué con la segunda según ya comentamos. En efecto, algo tenía el retrato que lo distanciaba de la mayoría de los ejecutados en España por otros pintores hasta ese momento: el colorido brillante de su ropa poniendo en evidencia su alto rango social, una vez más su pincelada suelta y precisa, quizás el maravilloso empaque y sencillez de pose, que recuerda una vez más a su admirado Velázquez, y la expresión dulce y todavía infantil de la muchacha.....no es un rostro enormemente adorable?. Agrandar todo lo posible la imágen y deleitaros con esos ojos de niña-mujer que sonríen levemente....

muerte de Lucrecia - 1871


 ya desde el año 1865, Rosales, en Roma, había comenzado a pensar  en otra gran obra histórica que volviera a triunfar en alguna de las próximas Exposiciones Nacionales, tal como ocurriera con su homenajeado Testamento de Isabel la Católica. Finalmente se decidió por un suceso fundamental en la historia de la Roma antigua y que pudo conocer en los Anales de Tito Livio : Lucrecia ultrajada por Tarquinio, un tema más de carácter moral ó ético que meramente patriótico ó enmarcado en la época medieval.

No pudo acabar la obra cuando había previsto y hubo de esperar para su presentación hasta la del año 1871. Al parecer, según él mismo afirmó, el personaje de Lucrecia y la movilidad de los caracteres que la escena exigía, ciertamente violenta, le trajeron de cabeza durante muchos meses.

Dos años antes, en 1869, Rosales ya se había traído la obra acabada a España, junto con la presentación de Don juan de Austria, Doña Blanca de Navarra entregada al captal del Buch y el retrato de la señorita Concha Serrano que veremos más adelante; debió de estar casi cuatro años embebido en sus preparativos y ejecución. Finalmente se pudo ver en los salones de la Exposición que aquel año, 1871, estuvo presidida en su inaguración por los reyes Amadeo de Saboya y esposa. Rosales obtuvo, una vez más, casi por unanimidad, la primera medalla de oro. Sin embargo, gran parte de la crítica posterior le fué adversa, llegando a decir cosas como que " parecía pintado con brocha de afeitar" ó ...."parece el autor empeñado en abocetar y no concluir"...

Para la crítica era pues un boceto de grandes dimensiones.

Rosales reaccionó ...."sì,  el cuadro no está terminado, pero está hecho", y enrolló la tela y se la llevó a su estudio sin ni siquiera aceptar las 12000 pesetas que Fomento le estaba ofreciendo. Diez años más tarde, ya muerto el pintor, el Estado lo adquiriría pos 35000 pesetas. Todo debido a que la obra es de una maravillosa y desconcertante modernidad, pero que a Rosales le sirvió para amargarle los últimos años de su vida.

Lucrecia, violada por Tarquinio, hijo del Rey de Roma, se suicida. Rosales reproduce la escena en una estancia lúgubre y gris en la que resplandece la piel blanca y mortecina del brazo y la cabeza de la mujer que parece llenar toda la escena. El resto de los personajes, su padre y su esposo que sujetan su cuerpo, Bruto a la derecha levantando un puñal y jurando venganza, y al parecer Valerio, visten todos ropas de tonos austeros, apenas sin colorido, pero, no quisiera insistir en ello, ejecutados todos con tal soltura y espontaneidad, tal economía de trazo, tal rigor y realismo, que parece hecho por cualquier pintor posterior en varias décadas a Rosales.

Muchísimos pintores trataron este tema de Lucrecia, tales como Durero, Tiziano, Boticelli, Rafael, Tintoretto, el Veronés, Rembrandt, Artemisa Gentileschy, Tiépolo ctr. ctr. 

mujer al salir del baño - 1869


 su postura recuerda mucho a otra obra bastante famosa, una escultura del año 1861, titulada Bañista, del pintor y escultor alemán Reinhold Begas, con quién coincidió Rosales en Roma. 

La llevó a cabo en un solo día y es muy posible que su modelo fuese Nicolina, frecuente en su estudio. Se trata de una pintura abocetada, un simple estudio hecho con rapidéz y precisión y con una paleta sobria pero acertadísima: veladuras de rosas suaves y delicados a las que contrapone pinceladas verdosas, largas y de apariencia descuidada, y con las que consigue una transparencia sin igual de la piel de la muchacha. Todavía es más espontáneo y sutil, y os pido que amplieis al máximo la imagen, pintando su pelo, donde llega a raspar la pintura con el mango del pincel, o la parte inferior de sus nalgas. Para mí se acerca a algunos de los más importantes pintores impresionistas, como Renoir ó Degas.

Algunos estudiosos han llegado a considerar esta obra como el más hermoso desnudo de la pintura española del siglo XIX. En este momento le quedaban tan solo cuatro años de vida. Hasta donde habría llegado sin esa muerte prematura....?  

presentación de Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste - 1869


 permitirme que aproveche esta obra para extenderme algo en las circunstancias que rodean este emotivo momento histórico descrito por el pincel de Eduardo Rosales.

Vamos a remontarnos al verano del año 1546, cuando el Emperador Carlos V asistía a la Dieta Imperial que se celebraba en la ciudad de Ratisbona, contando con 46 años de edad. Allí conoció a una jóven de 19 años, Bárbara, quedando prendado de su belleza y, según cuentan, de su preciosa voz. Enamorados, mantuvieron un idilio del que nacería al año siguiente un hijo varón, Juan, futuro Juan de Austria. Todo hubo de mantenerse en estricto secreto.

Bárbara, hija de Wolfgang Blombery, un negociante en pieles de esa localidad, se casó tres años después con un tal Jerónimo Píramo, que pasó a ser el primer y principal tutor de Juan, a quién empezó a llamarle Jerónimo ó Jeromín; a cambio el propio Emperador le nombró para Bruselas, comisario del ejército de la Corte de María de Hungría, hija de Felipe el Hermoso y  Juana de Castilla.

Juan fué finalmente separado de su madre y educado primero por Adrián du Bois, ayudante de cámara del propio Emperador y posteriormente, ya en España, por Ana Medina y Francisco Massy, tañedor de viola de la Capilla Imperial, quienes residían en Leganés y que se comprometieron a continuar la educación del niño por 50 ducados anuales. Esto debió ser hacia el año 1551, cuando Juan ó Jeromín, como era llamado con más frecuencia, tenía unos 4 ó 5 años de edad.

Tan solo tres años después, en el verano de 1554, se le trasladó al castillo de don Luis de Quijada en Villagarcía de Campos (Valladolid), donde su esposa Magdalena de Ulloa se ocupó de su educación, auxiliado por un maestro de latín, un capellán y un escudero.

EL 26 de Septiembre del año 1556 el emperador, Carlos V partió de Laredo iniciando un viaje por toda Castilla para acabar finalmente en Cuacos de Yuste (Extremadura), en un monasterio  de la Orden de San Jerónimo donde a la sazón residían 38 monjes, y donde acabaría su enormemente ajetreada vida, dos años después. Padecía ya grandes dolores a causa de la gota y posiblemente de la artritis. En estas condiciones recibió a su hijo natural. Al parecer el Emperador quiso tener cerca de sí a este hijo, ya un mocete de 11 años,  al que apenas conocía. Por ello encomendó reiteradamente a don Luis y doña Magdalena se instalasen con el niño en el mismo pueblo de Cuacos, cosa que finalmente hicieron, ya en 1558, año de la muerte de su Emperador. El encuentro padre-hijo, uno acabando su vida y otro empezándola, debió ser realmente emocionante.

Volviendo al cuadro que nos ocupa, hay que decir una vez más que se trata de una obra de una sobriedad y sencillez de pincelada propias del Rosales de este período, otro empuje hacia la modernidad. Ver los rostros enjutos, de trazo rápido, medio esbozados, pero llenos de vigor, especialmente en el tropel de personajes que acompañan al niño, donde dos de ellos comentan algo en silencio. Juan, en actitud respetuosa, casi en posición de firmes, luce vestimenta adecuada para la ocasión de color azul de prusia que contrasta maravillosamente con el tono pardo- marrón del resto, en mi opinión un gran acierto. En resumen, un tema intensamente emotivo el elegido por nuestro pintor madrileño