jueves, 10 de enero de 2013

john everett millais - mi primer sermón- mi segundo sermónn

mi primer sermón


                                                                         mi segundo sermón

sorprendentes cuadros, ¿verdad?. Pertenecen, como indico, a John Everett Millais a quién rápidamente identificareis por ser el autor de Ofelia,quizá la obra prerafaelista más conocida. Se trata de una de sus hijas,  Effie , de cinco años de edad en ese momento, quien escucha su primer sermón bastante seria y formal y duerme con una gran paz su segundo, recostada en ambos casos en un viejo banco de alto respaldo al parecer de la iglesia de Todos los Santos de Kingston-on-Thames, donde los padres del artista tenían una casa al borde del río . El primero de ellos es del año 1863 y tuvo tanto éxito en la exposición de la Royal Academy que al año siguiente , 1864, repitió la modelo y casi el tema. No importa, los dos creo que son soberbios, un ejemplo más sin embargo de la gran debilidad que éste pintor siempre tuvo por la pintura de niños y adolescentes en sus primeros años de recién estrenada juventud. La niña se ha puesto una capa abrigo roja con sus bordes rematados en piel posiblemente de su madre, quién ha dejado sobre el banco guantes y misal. Como decimos, Millais llevó a cabo un sinnúmero de obras en las que aparece algún  niño, niña ó joven de poca edad, siempre tratados con gran ternura y atención. Y si no, ver la presentación de una serie de obras de este tipo que he traído en la siguiente entrada. Siempre consideró el retrato infantil como un verdadero reto dada su dificultad y se esmeró en su superación pintando a sus propios hijos y a los hijos de los otros. Entre 1856 y 1868 el matrimonio tuvo ocho y todos posaron alguna vez, algunos muchas veces, en sus cuadros. La figura del niño sirvió no solo como tema en sí, un retrato, sino como protagonista o elemento primordial de situaciones corrientes ó excepcionales de la vida , y , más aún, de temas y acontecimientos históricos.

 Niño prodigio, destacó desde los cuatro años en la pintura de manera que la familia se hubo de trasladar a Londres antes de cumplir siete, casi con la precipitación de evitar el deterioro ó el decaimiento de alguna de sus excelsas facultades congénitas. Así, a los once años fué admitido nada menos que en las clases de la Royal Academy y aquí fué donde , para el bién suyo y de toda la humanidad subsiguiente, conoció a dos compañeros alumnos, William Holman Hunt y Dante Gabriel Rossetti,con quienes emprendió la formación de la Hermandad pre-rafaelita.  Fundada en Londres en 1848 , duró apenas cinco años como tal asociación ; volvía sus ojos al tipo de pintura que se hacía en Italia antes de Rafael de Urbino, es decir, aborrecía el manierismo incipiente y abogaba por una vuelta a la realidad , autenticidad y sinceridad de los temas y de su ejecución. Huir de lo convencional, de las recetas , de la composición a priori. Todo ello derivaba en una perfección y delicadeza sin igual en la técnica y en un estudio exhaustivo de la realidad de la naturaleza y de las cosas.  Podeis ver este documental de la BBC titulado los revolucionarios victorianos en inglés con subtítulos en español.

El ideal prerafaelita no se limitaba a la pintura, sino que ,ya desde su iniciación tenía también raices en la poesía y esta poesía la llevaron los pintores a sus obras como podemos observar principalmente en las  de nuestro autor hasta el año 1860. Aparte de la presentación de la siguiente entrada, creo que debeis ver Lorenzo e Isabela del año 1849, pintada a la edad de 20 años y también Fernando engañado por Ariel de 1850, este como ejemplo del detallado estudio de la vegetación natural consecuencia del ideal de autenticidad y belleza que el movimiento preconizaba. Después de éste año Millais , casado con la mujer de Ruskin, una vez se hubo divorciado de éste, se convirtió en un padre de familia  muy numerosa que hubo de mantener y la crítica, empezando por el propio Ruskin, por cierto uno de los impulsores de la Hermandad prerrafaelita, empezó a ver cierto abandono de la tensión poética y originalidad en sus obras.
Es posible que , por conveniencia del mercado, Millais dejara algo la fantasía creativa por una mayor dedicación a la realidad del encargo, retratos o grabados de sus propias obras, pero creo que la calidad y la poesía siempre se mantuvieron casi intactos hasta el final de sus días. De cualquier forma éste es un tema que queda para los estudiosos.  
 

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